15 de junio de 2017 / 9:02 / en 3 meses

La UE celebra el fin del roaming, pero el riesgo para los viajeros persiste

Las tarifas de roaming por el uso de teléfonos móviles en viajes por la Unión Europea desaparecen el jueves, poniendo fin a una batalla de una década por parte de Bruselas para demostrar que pueden mejorar las vidas de unos europeos cada vez más escépticos. En la imagen de archivo, unos turistas descansan en un jardín de Bruselas. REUTERS/Francois Lenoir/File Photo

BRUSELAS (Reuters) - Las tarifas de roaming por el uso de teléfonos móviles en viajes por la Unión Europea desaparecen el jueves, poniendo fin a una batalla de una década por parte de Bruselas para demostrar que pueden mejorar las vidas de unos europeos cada vez más escépticos.

Pese a todo el entusiasmo que está generando dentro de las instituciones de la UE, las cláusulas que se han asegurado las principales firmas de telecomunicaciones y el rechazo de los estados miembros a ceder sus lucrativos espacios radioeléctricos podrían dejar a muchos turistas decepcionados este verano, con el resultado de unas facturas más altas en su propio país.

Poner fin a la práctica de sumar costosos recargos para navegar por Internet, recibir o enviar mensajes de texto al viajar al extranjero dentro de la UE ha sido una causa célebre para la Comisión y el Parlamento europeos, que lo consideraban una afrenta a los ideales del mercado común.

“La Unión Europea trata de unir a la gente y hacer sus vidas más fáciles. El fin de las tarifas por roaming es una verdadera historia de éxito europea”, dijeron el miércoles las instituciones.

La Comisión desplegó una pancarta en su sede de Berlaymont en la que se leía “Adiós tarifas de roaming”.

El cambio en la legislación que finalmente se aprobó hace varios meses fue ciertamente bien acogido por algunos visitantes en Bruselas.

“Creo que es excelente”, dijo Charlie Wild, un músico escocés. “He estado en Europa dos semanas gastando tres libras al día para poder usar mi teléfono, y mañana no tengo que hacerlo, y es genial”.

Julie DuBlanc, que viajó desde Francia por trabajo, dijo: “Miraremos nuestros teléfonos más a menudo, como lo haríamos en París”.

Sin embargo podría tener que hacerlo con cautelas. El proyecto se ha enfrentado a numerosos reveses ya que las operadoras de telefonía móvil han presionado para mantener lo que ha sido una fuente de ingresos significativa, mientras que las realidades de un mercado de telecomunicaciones fragmentando han confundido los esfuerzos de los políticos para acabar con los recargos.

El obstáculo era que mientras que a los consumidores ya no se les puede pedir por ley que hagan un pago extra cuando usan sus teléfonos en el extranjero, las operadoras aún se enfrentan a las tarifas mayoristas de las redes extranjeras a las que se conectan.

Una solución que implica poner un límite a los precios al por mayor ha resultado ser sumamente compleja ya que supone fijar un tope que se adapte a las compañías de los 28 estados miembros, incluso aunque las tarifas móviles nacionales varíen enormemente.

NORTE FRENTE A SUR

En los países del norte de Europa, que son exportadores netos de turistas, existe la preocupación de que las altas tarifas mayoristas que se pagan a los destinos de vacaciones del sur, combinadas con la pérdida de los ingresos por itinerancia, podrían obligar a que las empresas dejen de permitir a los clientes que usen sus teléfonos en el extranjero.

Alternativamente, las empresas del norte podrían elevar las tarifas en casa para compensar las pérdidas, obligando así a los más pobres a quedarse en casa para financiar a los viajeros.

En el sur, un imán para los turistas, los gobiernos argumentaron que unas tarifas mayoristas bajas harían daño a sus operadoras locales que reciben a los visitantes, y les obligarían también a subir las tarifas para los clientes nacionales.

El compromiso alcanzado satisfizo a las operadoras más grandes, pero las compañías más pequeñas dijeron que el tope a las tarifas mayoristas de roaming era todavía demasiado alto, y que los efectos están empezando a sentirse.

“El coste mayorista regulado todavía sigue siendo relativamente alto en comparación con el uso”, dijo Phillip Malloch, vicepresidente y director de asuntos públicos en la operadora sueca Telia.

Como resultado, Telia dejará de ofrecer el roaming como parte de sus planes de precios de banda ancha en Suecia, dijo Malloch.

Operadoras en Escandinavia y los países bálticos, incluida Telia en Estonia y Lituania, también han pedido excepciones a la obligación de cesar los cargos por roaming, algo que permite la normativa europea si las compañías se ven afectadas al menos en un 3 por ciento en sus ganancias.

“Es una verdadera vergüenza y una decepción que los operadores, que lucharon tan duro contra unas tarifas más bajas por roaming, estén ahora abusando del sistema para sobrecargar a sus clientes”, dijo un ejecutivo de una operadora virtual, que ofrece sus servicios a través de las redes de otros proveedores.

Analistas de Credit Suisse estimaron en abril que la eliminación de las tarifas por roaming estaba llevando a incrementos en las tarifas básicas para compensar la pérdida de ingresos, que se espera que será de entre el 2 por ciento y el 5 por ciento en Europa.

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