11 de junio de 2017 / 9:44 / en 3 meses

Los australianos frenan el gasto al dispararse la deuda de los hogares

La economía de Australia puede presumir de una envidiable racha positiva, sin sufrir una recesión en 25 años, pero ahora hay señales claras de que los consumidores que han impulsado gran parte del crecimiento se están quedando sin impulso. En la imagen, una tienda en el centro de Sidney, Australia, 3 de mayo de 2017. REUTERS/Steven Saphore

La economía de Australia puede presumir de una envidiable racha positiva, sin sufrir una recesión en 25 años, pero ahora hay señales claras de que los consumidores que han impulsado gran parte del crecimiento se están quedando sin impulso.

Con los tipos de interés en mínimos récord y los precios de la vivienda cerca de máximos históricos, el índice que mide la relación entre la deuda y las rentas de la nación ha subido a un máximo histórico del 189 por ciento, según el banco central de Australia (RBA por sus siglas en inglés).

Eso significa que hay un número cada vez mayor de personas que tienen poco dinero en efectivo para gastos no esenciales, desde automóviles hasta electrodomésticos y ropa nueva, ya que consumen sus salarios en el pago de grandes hipotecas y elevados alquileres en el mercado de la vivienda.

Al igual que ocurrió en la crisis inmobiliaria española, preocupa a los observadores del mercado una caída brusca en el precio de las viviendas, ya que muchos propietarios con hipotecas elevadas adquiridas en los momentos de precios más altos se verían atrapados con activos por valores inferiores a los de su deuda.

“Estamos viendo un aumento considerable de tensión, incluso en hogares más ricos. Grandes hipotecas, grandes compromisos (de pagos) pero sin crecimiento de los ingresos”, dijo Martin North, director de Digital Finance Analytics (DFA). “Los hogares tensionados ​​son menos propensos a gastar en los comercios, lo que actúa como un lastre para el crecimiento futuro.”

North estima que hay un récord de 52.000 hogares con riesgo de impago en los próximos 12 meses y que un 23,4 por ciento de las familias australianas sufren tensión hipotecaria, lo que significa que sus ingresos no cubren los costes en curso. Este porcentaje contrasta con el 19 por ciento de hace un año.

“La gente está cargadísima con las hipotecas”, dijo Brad Smith, consultor de ventas de vehículos en MotorPoint Sydney que ha experimentado una fuerte ralentización de las ventas en los últimos seis meses. “Todo el mundo tiene todo su dinero en casa”.

Los australianos también están enfrentándose a una crisis de efectivo porque la inflación en artículos básicos como comida, electricidad y seguros está acelerándose a una tasa del 3,4 por ciento anual en un momento en el que los salarios aumentan a su ritmo más bajo registrado, un 1,9 por ciento interanual hasta marzo.

Mientras tanto, el crecimiento en ventas minoristas, créditos personales y ventas de coches de lujo están en mínimos de muchos años, lo que sugiere que los hogares, que suponen casi un 60 por ciento de los 1,7 billones de dólares australianos que pesa la economía del país, se encuentra en una situación difícil.

UN PROBLEMA DE CONSUMO

El amor de Australia por la propiedad preocupa al banco central, que ha advertido repetidamente contra el peligro de endeudamiento inmobiliario excesivo y el impacto en el gasto en otras áreas de la economía.

El banco central es reacio a subir los tipos de interés para enfriar el mercado inmobiliario, ya que le preocupe que golpee la demanda interna en un momento en que el crecimiento de los salarios reales se ha vuelto negativo. Además, el endeudamiento de las empresas está creciendo al tipo más lento en tres años.

Sin embargo, señales de un retroceso del gasto están empujando a los economistas a replantearse sus proyecciones de un elevado crecimiento en Australia.

El mes pasado, el RBA mejoró su pronóstico del Producto Interior Bruto (PIB) en 25 puntos básicos, hasta un 2,75- 3,75 por ciento anual a mediados del próximo año, desde el 2,50-3,50 por ciento que proyectaba en febrero.

La confianza del RBA procede de una estabilización en la inversión minera después de años de fuertes caídas, un rebote en el precio del mineral de hierro y el del carbón - Australia es uno de los principales exportadores de ambos - tras los mínimos de 2015.

Sin embargo, muchos creen que el pronóstico del banco central podría resultar demasiado optimista.

El miércoles se conoció que la economía australiana creció a un ritmo del 0,3 por ciento en el primer trimestre del año en términos intertrimestrales, logrando igualar el récord holandés de 103 trimestres consecutivos sin recesión. Sin embargo, si se compara con el 1,1 por ciento del trimestre anterior, el dato plantea dudas sobre la sostenibilidad de la expansión.

“Creemos que, a medida que el mercado de la vivienda se desacelere, el crecimiento del consumo será un riesgo importante”, dijo el economista de Morgan Stanley, Daniel Blake.

La debilidad del consumo está lastrando la evolución en bolsa de los grupos minoristas, con cotizaciones cerca de mínimos de un año en la cadena de electrodomésticos y muebles Harvey Norman y el grupo de comercios de electrónica JB Hi-Fi.

Las ventas minoristas apenas han crecido en los últimos meses, y también las ventas online se han ralentizado, según el índice de NAB Online.

El crecimiento de las ventas de vehículos se ha aplanado este año tras un sólido crecimiento en 2016 mientras que las ventas de coches de lujo y vehículos deportivos están en mínimos de cuatro años.

Para consumidores como Marie-Aimee Guillermin, residente en Sídney, hay poco dinero para caprichos, tras comprar una vivienda de tres habitación por 1,4 millones de dólares australianos el mes pasado.

“Pensamos que cuando tuviéramos la vivienda podríamos soltar un poco el freno pero ahora que la tenemos nos sentimos todavía menos seguros en términos de estabilidad y seguridad financiera”, dijo Guillermin a Reuters.

“Así que no creo que gastemos más en ropa, restaurantes o lo que sea”, añadió.

Información de Swati Pandey; traducido por Tomás Cobos

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