April 13, 2017 / 10:48 AM / 2 years ago

ANÁLISIS-La "gig economy" francesa crea esperanza y tensión a las puertas de las elecciones

PARÍS (Reuters) - Es la hora del almuerzo y los parisinos hacen cola para comprar baguettes en una panadería de la Rue Montmartre, una estampa típica de la vida en la capital francesa.

Es la hora del almuerzo y los parisinos hacen cola para comprar baguettes en una panadería de la Rue Montmartre, una estampa típica de la vida en la capital francesa. Sin embargo, tres ciclistas vestidos con trajes de neón azul hablan en el exterior y revisan regularmente sus teléfonos inteligentes atados a las muñecas, esperando órdenes para repartir comidas de los restaurantes cercanos a otros parisinos en sus hogares u oficinas. Son parte del ejército de repartidores a pedales que trabajan para la firma británica Deliveroo, que se han convertido rápidamente en una imagen familiar de los bulevares de la ciudad. En la imagen, una bicicleta y una bolsa de reparto de Foodora el 6 de abril de 2017 en París. REUTERS/Gonzalo Fuentes

Sin embargo, tres ciclistas vestidos con trajes de neón azul hablan en el exterior y revisan regularmente sus teléfonos inteligentes atados a las muñecas, esperando órdenes para repartir comidas de los restaurantes cercanos a otros parisinos en sus hogares u oficinas.

Son parte del ejército de repartidores a pedales que trabajan para la firma británica Deliveroo, que se han convertido rápidamente en una imagen familiar de los bulevares de la ciudad.

Estas escenas recientes en el distrito de Montorgueil de París ofrecen dos visiones opuestas para grandes partes de la economía de servicios de Francia; cada una es defendida por uno de los candidatos que probablemente disputen la segunda vuelta de la presidencia francesa el próximo mes.

El candidato de extrema derecha Marine Le Pen quiere proteger de la competencia desleal oficios como el del tradicional panadero francés o el conductor de taxis con taxímetro en las ciudades y pueblos de todo el país.

Su rival centrista, Emmanuel Macron, ve la “gig economy” -la economía de autónomos que realizan pequeños encargos para firmas como Deliveroo y el servicio de taxis Uber- como un modelo para crear empleos, particularmente en las urbanas de las “banlieues”, las barriadas deprimidas del extrarradio donde el desempleo es casi tres veces mayor que la media nacional.

Sin embargo, la preocupación está creciendo en torno a una nueva clase de pobres con empleo sin protección social, y Uber, con sede en California, se enfrentó a días de protestas violentas por parte de sus conductores franceses en diciembre, después de subir las tarifas que les cobra para usar la plataforma.

Lo cierto es que, con las fricciones generadas por la rápida aparición de nuevas formas de empleo, el próximo presidente tendrá que decidir si decide parar la “gig economy” o alentarla.

En la calle de Montmartre, los pilotos de Deliveroo se inclinan hacia la visión de Macron -un exbanquero que intentó impulsar reformas liberales como ministro de Economía a partir de 2014-16- aunque trabajan como autónomos sin protecciones como seguro de accidentes que disfrutan automáticamente los asalariados.

Entre ellos se encuentra Nicolas Usunier, de 21 años, que abandonó la universidad en su primer año y buscó en vano un trabajo en panaderías y supermercados. Por contra, convertirse en repartidor de Deliveroo resultó rápido y fácil, dijo a Reuters.

“Estaba teniendo dificultades. Entonces vi a un tipo que lo estaba haciendo y dos semanas más tarde estaba en mi bicicleta dando vueltas por París”, dijo. “Sé que a algunos les gustaría tener un contrato de verdad, pero a mí me gusta la flexibilidad”.

Mientras espera un pedido en la panadería del centro de París, a una hora de su casa, Usunier dice que no ha considerado seriamente la posibilidad de obtener un seguro. “Pensaré en ello el día que tenga un accidente”, dijo riéndose.

LA DISCUSIÓN SOBRE EL TIPO DE EMPLEO

Francia es famosa por los fuertes derechos de que gozan las personas que tienen contratos de trabajo tradicionales. Su semana de trabajo es de sólo 35 horas y los despidos son costosos.

Los críticos dicen que esto hace que las empresas sean reacias a contratar y que el precio es el desempleo crónico, que, con una tasa de paro del 10 por ciento, es aproximadamente el doble de la de Alemania o Reino Unido.

Francia está luchando además por integrar a generaciones de inmigrantes, sin lograr crear trabajos suficientes para los que están atrapados en las periferias de las ciudades.

Sin embargo, a diferencia de la imagen de Francia de un país inmutable, la “gig economy” - donde la gente ofrece su trabajo sin la seguridad de un contrato de trabajo tradicional, a menudo en sectores donde las aplicaciones de smartphones conectan los clientes con las empresas - está cambiando el paisaje.

Francia cuenta actualmente con 1,1 millones de trabajadores autónomos registrados, aunque sólo 643.800 estaban activos a mediados del año pasado, de una población activa de unos 29 millones, incluyendo algo menos de 3,5 millones de parados.

Sin embargo, uno de cada cuatro puestos de trabajo creados en el primer semestre de 2016 en la región de París se debió a los servicios de taxi operados por Uber y sus competidoras, según un estudio realizado por Boston Consulting Group encargado por la empresa estadounidense.

La cifra de lo que se conoce como el sector VTC - “vehículo de transporte con conductor” - fue menor en otros lugares ya que Uber es menos activa en las ciudades de provincias, pero sigue siendo significativa, al ser responsable del 15 por ciento de los nuevos empleos netos en toda Francia.

Irónicamente, Uber y sus competidores posiblemente tienen más potencial de crecimiento en Francia que en economías generalmente menos reguladas como Reino Unido y Estados Unidos.

El año pasado, sólo había 5,6 VTC y taxistas tradicionales por cada 1.000 residentes de la conurbación de París, en comparación con 12 en Londres y 17 en Nueva York, por lo que a veces es difícil encontrar un taxi. Fuera de la capital, conseguir que las firmas francesas de taxis contesten el teléfono a altas horas de la noche, independientemente de que envíen un coche o no, puede ser una experiencia aún más frustrante.

Boston Consulting dijo que cerca de 60.000 empleos adicionales podrían crearse en París solo hasta el año 2022 si se acercaba a los niveles de Londres o Nueva York.

En el sector de entrega de comidas, el crecimiento ha sido exponencial. Las ventas de Deliveroo subieron un 650 por ciento en Francia en 2016, más que en otros mercados europeos, dijo su director en el país, Hugues Decosse.

Decosse se negó a dar cifras precisas y los datos oficiales sobre el sector son escasos debido al poco tiempo que lleva implantada la “gig economy” en Francia - Uber se lanzó en París en 2012 y Deliveroo en 2015.

OPORTUNIDAD PARA LOS EXCLUIDOS

Un estudio de la consultora Facta, encargado en parte por compañías de taxis, concluye que los recién llegados habían ganado cuota de mercado al reducir los precios, pero que el sector de taxis y VTC en conjunto no había crecido.

Sin embargo, datos de Thomson Reuters Datastream sugieren que el sector del transporte genera un número desproporcionadamente grande de emprendedores y empleos: desde mediados de 2015 ha creado 20 nuevas empresas por cada una que quiebra, en comparación con nueve empresas por cada quiebra en el conjunto de la economía.

GRÁFICO- El efecto Uber: tmsnrt.rs/2lkLqC3

Los consumidores también se están beneficiando. La inflación en los desplazamientos en taxi ha caído desde casi el cuatro por ciento hace tres años al 0,2 por ciento, en comparación con una inflación general del 1,6 por ciento en enero.

Los inspectores estatales de asuntos sociales dicen que la nueva economía ofrece una oportunidad para las personas excluidas del mercado de trabajo. Macron también ha hecho suyo este mensaje para las elecciones, que se celebrarán en dos rondas el 23 de abril y el 7 de mayo.

“Todos los que se convirtieron en conductores autónomos, ¿qué hacían antes?” No eran taxistas, estaban desempleados, estaban recibiendo ayudas o incluso a veces traficaban drogas”, dijo.

Macron denunció un modelo social francés que, según él, cuida más de proteger a los que ya tienen unos contratos permanentes blindados que de abrirse a todo el mundo. “Terminemos esta preferencia francesa por el desempleo”, agregó en una entrevista en la radio.

No todo el mundo comparte su visión. Sayah Baaroun, que ha establecido un sindicato para conductores de VTC, acusó a Macron de paternalismo con los residentes en las banlieues, muchos de los cuales son inmigrantes o descendientes de inmigrantes.

“Básicamente, lo que dice es: teniendo en cuenta tu apariencia, de dónde eres y dónde vives, no deberías quejarte y será mejor que aceptes las migajas”, dijo a Reuters.

La semana pasada Baaroun pidió un boicot de Uber para exigir precios más altos para sus conductores.

MUCHAS HORAS, POCA PAGA

Abi Cheli, un limpiador de 34 años que trabaja para Deliveroo en su tiempo libre para aumentar sus ingresos, dice que se nota la diferencia en barrios que han sufrido disturbios y a veces radicalización islámica. “Veo estos trabajos como una manera de absorber toda esta tensión social, que es enorme”, dijo.

Deliveroo ha desvelado un seguro a terceros gratis para sus repartidores. No obstante, generalmente las empresas de la “gig economy” son reacias a ofrecer prestaciones sociales ante la posibilidad de que esto conduzca a sentencias judiciales en las que se concluya que los repartidores son de hecho empleados que deberían tener puestos de trabajo permanentes.

Las jornadas también pueden ser largas y mal pagadas. El estudio de Boston Consulting dijo que los conductores de Uber trabajaban 52 horas a la semana de media - mucho más que las 35 horas legales para los empleados - por 1.400 euros (1.500 dólares) al mes. Este importe está por debajo del salario mínimo de 1.480 euros.

El trabajo para Deliveroo es a menudo más un complemento que un salario con el que ganarse la vida. Un estudio de Harris Interactive encargado por la firma mostró que más de la mitad de sus repartidores eran estudiantes y el 82 por ciento estaba satisfecho. Pero trabajaban 22 horas a la semana de promedio, y solo el 41 por ciento ganaba más de 750 euros al mes.

En la campaña electoral, Le Pen ha saltado a defender a los profesionales tradicionales, como los taxistas, de los recién llegados. “Lo que es cierto hoy es que esta competencia es injusta, es ilegal”, dijo a la televisión France 2.

La candidata del Frente Nacional dijo que no aprueba los incidentes en los que los conductores de taxi se han enfrentado a conductores de Uber y a sus pasajeros. Pero agregó: “Esta ira que está aumentando... Cualquier trabajador que lo experimente probablemente haría lo mismo si se enfrentan a la misma situación”.

La promesa de Le Pen de fijar una tarifa mínima para los conductores de Uber y garantizar que paga más impuestos en Francia atrae a los taxistas, que han sufrido grandes caídas en sus ingresos desde que llegó Uber.

“Toda la profesión se transformó en los últimos años y no de buena manera”, dijo Armando Calcada, piloto de 56 años. “Así que para mí será Le Pen, y desde la primera vuelta.”

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