28 de marzo de 2017 / 5:38 / hace 6 meses

Popular negocia la aportación de fondos de un magnate griego, según El Confidencial

Banco Popular está negociando con el conglomerado griego Libra la aportación de fondos para traspasarle parte de su riesgo inmobiliario, el principal pasivo que lastra la solvencia del grupo bancario español, dijo el martes El Confidencial. Imagen de archivo del actual presidente de Popular, Emilio Saracho, durante una cumbre sobre gestión de activos organizada por Reuters en Ginebra, Suiza, el 3 de octubre de 2006. REUTERS/Denis Balibouse

MADRID (Reuters) - Banco Popular está negociando con el conglomerado griego Libra la aportación de fondos para traspasarle parte de su riesgo inmobiliario, el principal lastre para la solvencia del grupo bancario español, dijo el martes El Confidencial.

Según el diario online, que basa su información en fuentes próximas a la entidad, Libra podría invertir entre 350 y 400 millones de euros en metálico, más otra cantidad sin especificar financiada con deuda.

Responsables de Grupo Libra, añade El Confidencial, han estado también negociando la toma de una participación en el capital mediante la compra de uno de los paquetes de los accionistas tradicionales.

Ni Popular ni Libra quisieron hacer comentarios sobre la información.

Las acciones de Popular reaccionaron con un alza en bolsa del 3,2 por ciento, el mayor incremento de la sesión en el índice Ibex-35.

Libra, cuyo máximo accionista y principal directivo es George Logothetis según el diario, abarca un amplio abanico de actividades desde las energías renovables hasta las flotas de aviones y helicópteros, el transporte marítimo, las finanzas, el sector hotelero y el inmobiliario.

Banco Popular, que acaba de estrenar a Emilio Saracho como nuevo presidente de Popular con la prioridad de sanear la entidad del lastre del ladrillo, registró en 2016 una pérdida récord de 3.485 millones de euros, mientras los créditos inmobiliarios merman su posición de capital y arrojan dudas sobre sus objetivos financieros.

El banco, considerado el eslabón débil de la banca española por su alta exposición al inmobiliario, ha visto caer su cotización el 53 por ciento en el último año, convirtiéndose en el segundo peor valor bancario del índice sectorial europeo.

Bajo el mandato de su anterior presidente, Ángel Ron, el banco planeaba deshacerse de activos inmobiliarios por 6.000 millones de euros en una sociedad separada para tratar de reducir su cartera inmobiliaria en 15.000 millones de euros para 2018 e incluso pagar dividendo con cargo a 2017.

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