26 de febrero de 2017 / 13:59 / en 7 meses

BREAKINGVIEWS-Los tropiezos de Uber podrían añadir presión a sus ingresos

Travis Kalanick quizá quiera preguntar primero en vez de hacerlo después de actuar. Uber Technologies, la compañía de servicios de transporte de personas, ha contratado a un importante exabogado del Gobierno de EEUU para investigar acusaciones de acoso sexual. Esto es potencialmente un gran problema. También es otro riesgo empresarial para el competidor del sector del taxi. En la imagen, un hombre llega a las oficinas de Uber en Queens, Nueva York, EEUU, el 2 de febrero de 2017. REUTERS/Brendan McDermid/File Photo

NUEVA YORK (Reuters Breakingviews) - Travis Kalanick quizá quiera preguntar primero en vez de hacerlo después de actuar. Uber Technologies, la compañía de servicios de transporte de personas, ha contratado a un importante exabogado del Gobierno de EEUU para investigar acusaciones de acoso sexual. Esto es potencialmente un gran problema. También es otro riesgo empresarial para el competidor del sector del taxi.

Susan Fowler, que trabajó en Uber como ingeniera durante un año, detalló la semana pasada una serie de acusaciones, entre ellas que el personal de recursos humanos ignoró su queja después de que su jefe le propusiera mantener relaciones sexuales. Además, a las mujeres ingenieras de su equipo se les dijo que no podían recibir las cazadoras de cuero que se les había prometido porque no había suficientes cromosomas XX en la oficina para conseguir el mismo descuento que en el pedido hecho para los hombres.

Kalanick se tomó en serio a Fowler y fichó rápidamente al ex fiscal general de EEUU, Eric Holder, para liderar un equipo de investigación. Holder también colaboró con Airbnb el año pasado para encontrar una solución a la discriminación en su plataforma de alojamientos. Pero no debería ser una sorpresa para el jefe de Uber. Las mujeres suponen solo un 15 por ciento de la plantilla tecnológica de Uber, una cifra similar a la de otras grandes firmas de Silicon Valley. La misoginia de la industria tecnológica no es un secreto.

El jefe de Uber no consiguió adelantarse a la indignación de sus clientes. Los críticos sugirieron reactivar el ‘hashtag’ #DeleteUber (#BorraUber) en Twitter, creado cuando la compañía no se unió a la huelga de taxistas del aeropuerto John F. Kennedy de Nueva York que protestaban contra la prohibición temporal de viajar del presidente Donald Trump a los ciudadanos de ciertos países hace unas semanas.

Esto muestra lo fácil que es que un tropiezo, interno o externo, pueda dañar los ingresos de Uber, al menos en teoría. La compañía es famosa por forzar los límites e, incluso, incumplir la regulación para abrirse a nuevos mercados. Pero su mentalidad de dar codazos y “actuar primero” ha provocado la preocupación de las autoridades locales que quieren proteger los monopolios del taxi y a sus conductores, algunos de los cuales son considerados autónomos.

La investigación de Holder podría sacar a la luz algunos problemas, si acaso. Pero podría encontrar asuntos más sistémicos. Por ejemplo, si Fowler tiene razón en que los jefes consideraban que los mejores empleados estaban protegidos a pesar de que hubiera múltiples quejas. Tales descubrimientos podrían sugerir que la cultura de “pide perdón, no permiso” se ha filtrado internamente en Uber al igual que en sus esfuerzos por entrar en nuevos mercados. Esto podría convertir la valoración de Uber de 70.000 millones de dólares en el mercado no cotizado en algo aún más difícil de justificar.

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