15 de octubre de 2016 / 16:06 / en un año

BREAKINGVIEWS-Apuesta tecnológica de Arabia Saudí es arriesgada pero necesaria

El plan de Arabia Saudí de constituir un fondo global de tecnología de 100.000 millones de dólares con la japonesa SoftBank <9984.T> es audaz, pero también necesario. Imagen de archivo tomada el 18 de diciembre de 2014 en la que se ve el logo de Softbank. REUTERS/Toru Hanai/File Photo

LONDRES (Reuters Breakingviews) - (El autor es columnista de Reuters Breakingviews. Las opiniones expresadas son propias)

El plan de Arabia Saudí de constituir un fondo global de tecnología de 100.000 millones de dólares con la japonesa SoftBank es audaz, pero también necesario.

El reino se ha fijado como objetivo metamorfosearse antes de 2030 desde un monolítico productor de petróleo en un puntal inversor moderno y diversificado.

Teniendo en cuenta la influencia del milenial y segundo heredero al trono, el príncipe Mohammed bin Salman, fuerza motora de la nueva visión económica del país, no sorprende que el reino vea a la tecnología como una solución.

En el epicentro de su pensamiento subyace una vieja idea. El Fondo de Inversión Público (PIF, por sus siglas en inglés) se creó en 1971, en una época en la que los productores petroleros de Oriente Próximo buscaban vías para diversificarse. Pero el PIF se empleó fundamentalmente en invertir en empresas saudíes en lugar de apostar a lo grande en el extranjero como hicieron fondos similares constituidos en Catar, Abu Dabi y Kuwait.

Las cinco mayores inversiones en empresas cotizadas del PIF -entre ellas Saudi Basic Industries Corporation y National Commercial Bank - han generado unas rentabilidades anuales cercanas al 3,7 por ciento en los últimos cinco años, mientras el Nasdaq 100 se ha multiplicado por más de dos en el mismo periodo.

El acuerdo de Arabia Saudí con SoftBank para invertir 45.000 millones de dólares del nuevo fondo en cinco años podría generar a largo plazo mayor valor para el gobierno que su actual cartera de activos.

Pero los números son ambiciosos. Esa cifra equivale a un tercio de los ingresos estimados por exportación de petróleo este año.

El petróleo, que representa la mayor parte de los ingresos del gobierno, ha caído un 38 por ciento en los últimos dos años.

A pesar de los recortes en subvenciones y gasto, Arabia Saudí sigue luchando con un déficit presupuestario de alrededor de 10.000 millones de dólares.

Pese a todo, el tiempo está del lado de los saudíes. Si la inversión se extiende, éstos sólo podrían tener que destinar 9.000 millones de dólares al año, y todavía menos si les cuesta encontrar objetivos en los que invertir.

El reino actualmente está sondeando a inversores para debutar en el mercado de bonos soberanos con una emisión internacional de 10.000 millones de dólares, y los precios del petróleo probablemente repuntarán.

Además, los beneficios generados por los casi 90.000 millones de dólares en activos negociables que tiene el PIF, según datos de Reuters, podrían invertirse en el nuevo fondo.

Ciertamente, por cada unicornio tecnológico que prospere, varias docenas acabarán en el desguace. Pero para un reino cuyo modelo de negocio basado en la producción de petróleo se encuentra en declive terminal, una dosis de ambición milenial es digna de elogio.

Traducción de Jose Elías Rodríguez

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