4 de junio de 2015 / 10:27 / en 2 años

La oferta de los acreedores a Grecia provoca irritación y consternación

ATENAS (Reuters) - Políticos del partido gobernante en Grecia Syriza reaccionaron con consternación e irritación al paquete de reformas que los acreedores han ofrecido al primer ministro Alexis Tsipras a cambio de liquidez, con un alto cargo del partido calificando la propuesta de “asesina”.

Políticos del partido gobernante en Grecia Syriza reaccionaron con consternación e irritación al paquete de reformas que los acreedores han ofrecido al primer ministro Alexis Tsipras a cambio de liquidez, con un alto cargo del partido calificando la propuesta de "asesina". En la iamgen, Tsipras junto al presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, antes de su reunión en Bruselas, el 3 de junio de 2015. REUTERS/François Lenoir

La reacción marcadamente negativa apunta a un riesgo creciente de grietas o revueltas dentro del partido de izquierdas, que podría llevar a Tsipras a recurrir a unas elecciones anticipadas para superar las divisiones y ganar adeptos para un acuerdo.

Avgi, el periodo del partido Syriza tituló en su edición del jueves: “La continuación de la austeridad, ¡NO, Gracias!”, mientras que el más vendido diario Ta Nea publicó: “Cifra de muertos requerida para un acuerdo”.

Los detalles completos del plan establecido por la UE y el FMI para Grecia tienen todavía que hacerse públicos después de que el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, se los presentara a Tsipras en unas conversaciones de madrugada en Bruselas. Pero los detalles parciales que han sido filtrados hasta ahora apuntan a un recorte en las pensiones y a subidas de impuestos que el Gobierno de Tsipras luchará por implementar.

“(Juncker) asumió el trabajo sucio y transmitió el plan más vulgar y el más asesino, el más difícil cuando todo el mundo esperaba que el acuerdo se estuviese cerrando”, dijo Alexis Mitropoulos, un portavoz parlamentario a Mega TV. “Y eso en un momento en el que finalmente avanzamos a un acuerdo que todos queremos porque descartamos una brecha que lleve a la tragedia”.

Los legisladores se indignaron, en particular, sobre una propuesta que elimine una subvención para los jubilados de bajos ingresos y un cambio sobre el IVA que Tsipras dijo que incrementaría en 10 puntos básicos el impuesto sobre la electricidad.

Dichas medidas son un anatema para Syriza, que en enero se convirtió en el primer partido de izquierda radical en asumir el poder en la historia de Grecia con la promesa de acabar con la austeridad y elevar el nivel de vida de un pueblo, el griego, asolado por cinco años de penurias.

SIN RENDICIÓN

Una facción minoritaria de ultraizquierda del partido ha dejado claro su enfado sobre las negociaciones en las últimas semanas, disparando las especulaciones sobre una brecha que parta en dos el partido.

El comité central de políticas de Syriza rechazó una moción presentada por esa facción para detener los pagos al FMI como parte de las negociaciones por un margen relativamente estrecho de 95 frente a 75 después de un intenso debate el mes pasado.

“Lo que parece que ha sido discutido y propuesto por el señor Juncker durante su reunión con el primer ministro griego está por debajo de (nuestras) expectativas en todos los sentidos”, dijo el ministro de Transporte Marítimo, Thodoris Dritsas, a la televisión griega. “Si se confirman las informaciones, obviamente no lo podremos aceptar”.

Repitió un mantra de Syriza tantas veces mencionado de que no cederá a un acuerdo que el partido considere humillante. “Si nuestros prestamistas quieren la entrega total, no van a tenerla”, dijo Dritsas, un opositor abierto a las privatizaciones exigidas por los prestamistas.

Las reacciones aisladas aumentan la presión sobre Tsipras, que tiene que equilibrar los esfuerzos para mantener a su partido unido y simultáneamente sellar un acuerdo con los acreedores para conseguir ayuda para Grecia antes de que se agoten los fondos.

Atenas ha estado cerca de la bancarrota durante semanas, y las preocupaciones sobre el destino del país han llevado a los griegos a retirar dinero de los cajeros con una economía devastada de nuevo en recesión.

En una muestra de las limitadas opciones que tiene el Gobierno, un alto cargo de Syriza dijo que cualquier acuerdo con los prestamistas ganaría la aprobación de los legisladores si ambas partes hacen concesiones.

“Yo creo que cuando llegue, será aprobado por el Parlamento”, dijo Dimitris Papadimoulis, miembro de Syriza en el Parlamento Europeo, a la televisión griega.

“No veo a ningún alto cargo de Syriza con la intención de dejar a Tsipras al pie de los caballos”.

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