30 de marzo de 2015 / 13:58 / en 2 años

El sector lácteo español, ante el abismo de un presente sin cuotas

Los pequeños ganaderos españoles corren el riesgo de colapsar una vez que el uno de abril desaparezca el sistema de cuotas lácteas en Europa en un proceso liberalizador que presionará sobre los precios y que podría inundar el mercado con leche de países vecinos con una industria más desarrollada. En la imagen, unas vacas antes de ser ordeñadas en Tapia de Casariego, al norte de España, el 28 de marzo. REUTERS/Eloy Alonso

MADRID (Reuters) - Los pequeños ganaderos españoles corren el riesgo de colapsar una vez que el uno de abril desaparezca el sistema de cuotas lácteas en Europa en un proceso liberalizador que presionará sobre los precios y que podría inundar el mercado con leche de países vecinos con una industria más desarrollada.

El sector lácteo español genera 6,5 millones de toneladas de leche al año, apenas un cinco por ciento de la producción europea que acaparan al 70 por ciento seis países, encorsetado por un sistema de cuotas que le ha impedido siquiera llegar al autoabastecimiento, mientras los grandes productores europeos producían cuatro o cinco veces su consumo.

Ante el horizonte sin cuotas desde el 1 de abril, al retraso histórico que arrastra el sector lácteo español se suma la poca capacidad de negociación de los ganaderos con la industria, la escasez de valor añadido y la presión de la gran distribución sobre una industria que prácticamente sólo vende leche envasada.

Los ganaderos dicen que la liberalización impondrá la “ley de la selva” en un sector que, en su opinión, quedará en manos de la industria y que pondrá en peligro la supervivencia de las explotaciones pequeñas y medianas.

“Las industrias aprovechan la coyuntura para presentar propuestas de contrato con precios muy por debajo de costes”, dijo la asociación de ganaderos y agricultores COAG. “Las grandes explotaciones y principales países productores de leche del centro y norte de Europa serán los grandes beneficiados”.

Tras años protegiendo a sus ganaderos con un sistema de cuotas que aseguraba la producción y los precios, las autoridades europeas han dado luz verde a la liberalización del sector para aprovechar “la década del oro blanco”, con unas perspectivas de aumento del 34 por cierto en el consumo de productos lácteos en los países en desarrollo y de un 9 por ciento en los desarrollados en los próximos 10 años.

Los grandes productores europeos del norte y centro de Europa han aumentado su producción preparándose para exportar a nuevos mercados, pero los expertos advierten de que podrían tratar de vender su excedente a países del entorno europeo, poniendo en peligro a los productores locales.

“El exceso de producción de los principales exportadores europeos (Holanda, Alemania, Francia, Irlanda) sólo se enviará fuera de Europa si el precio es el adecuado. Si no lo es, mirarán a regiones vecinas así que países como España o Italia tendrán que ser competitivos para desplazar la competencia”, explicó Matthew Johnson, analista de negocios agrícolas y alimentarios de Rabobank.

Con un descenso medio de precios del 19 por ciento en toda la Unión Europea el año pasado por el aumento de la producción, los menores stocks de leche en polvo en China y el veto a la importación de Rusia, algunos productores denuncian que España ya está sufriendo esa presión en el flujo de leche.

“Creemos que se está produciendo dumping. Entra leche de Francia muy por debajo del precio de producción y productos derivados a precios irrisorios, poniendo como excusa el veto ruso”, dijo a Reuters Marcos Ramallal, coordinador de la Organización de Productores de Leche (OPL).

POCA TRANSFORMACIÓN

Además de las cortapisas de las cuotas, el sector lácteo español arrastra otras ineficiencias que han limitado su desarrollo, si bien ha avanzado mucho en productividad.

Alrededor del 60 por ciento de la producción de leche española se destina directamente a envasado para su distribución al consumidor, lo que genera muy poco valor añadido.

La carencia de transformación queda patente en el caso de los quesos, donde España importa el 40 por ciento del consumo y las importaciones se han multiplicado por 12 desde el ingreso en la UE, según datos de la Organización Interprofesional Láctea.

Para protegerse del flujo de leche de países productores europeos, España debería seguir el ejemplo de Italia, que destina gran parte de su producción láctea a la elaboración de quesos de denominación de origen o indicación geográfica, asegurando la producción de los ganaderos.

“En Italia parte del mercado está protegido porque esos productos tienen que usar leche específicamente de una región concreta. Aunque siempre haya fuentes de leche más baratas de productos genéricos, estas medidas aportan algo de protección”, explicó el analista de Rabobank.

En España, aunque existen quesos con calidad reconocida internacionalmente como el Cabrales, o el de Mahón, sólo un 8 por ciento de los quesos tienen ese sello de calidad de denominación de origen o indicación geográfica.

PRESIÓN DISTRIBUCIÓN

Mientras los ganaderos se quejan de que la industria ha invertido poco para preparar el nuevo escenario de cuotas libres, ésta argumenta que no ha hay certidumbre de si habrá suficiente materia prima para justificar las inversiones.

“Existe un movimiento de inversión e internacionalización del sector lácteo, otra cosa es que la estructura y la inversión en productos industriales lleven cierto retraso, en función de expectativas de disponibilidad de leche suficiente, de calidad y a precios sostenibles y competitivos en el futuro”, dijo, Luis Calabozo, director general de la Federación Nacional de Industrias Lácteas (Fenil).

La debilidad del sector lácteo español se ha agravado además por cambios en los hábitos de consumo, en parte motivados por la crisis. España tradicionalmente era un mercado donde destacaban las leches premium, pero ahora un 50 por ciento de las ventas se concentran en marcas blancas, a veces a precios de derribo.

De hecho, los expertos coinciden en que la presión que ejerce la gran distribución, que históricamente ha atraído al cliente con agresivas ofertas en leche y otros productos básicos, es un factor diferencial en España.

“La distribución de este país es una fábrica de arruinar empresas. En Francia un litro de leche genera valor, en España vale menos que un litro de agua”, dijo Román Santaella, secretario de Ganadería de UPA Federal.

CAPACIDAD DE NEGOCIACIÓN Y DISPERSIÓN

En un intento por evitar fluctuaciones excesivas o verse atrapado con una producción sin salida, el sector ganadero ha buscado agrupaciones que permiten mejores negociaciones y más certidumbre para su negocio.

A día de hoy existen nueve organizaciones de productores en el país que agrupan al 36 por ciento de los 17.000 ganaderos y concentran más de una tercera parte de la producción, según datos del ministerio de Agricultura.

La atomización y dispersión geográfica es otro reto de órdago para los productores, en ocasiones Quijotes contra una industria que busca abaratar sus costes y puede poner en peligro explotaciones situadas a cientos de kilómetros de sus fábricas.

El objetivo de España a medio plazo debería ser lograr el autoabastecimiento - 9,5 millones de toneladas en leche y productos lácteos - y trabajar en el fomento de producto de valor añadido, explican los analistas.

“Lo que interesa es reorientar la producción: aumentar en productos deficitarios en el consumo interno y que pueden ser exportados. Eso no será la leche envasada, sino, sobre todo, los quesos, los productos industriales y algunos de los productos frescos”, dijo Francisco Sineiro, profesor de economía agraria de la Universidad de Santiago de Compostela.

Los retos no son pocos para una industria que, aunque apenas alcanza el uno por ciento del PIB o el 0,3 por ciento de la ocupación nacional, forma parte inequívoca del paisaje español.

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