18 de agosto de 2014 / 15:33 / hace 3 años

Las sanciones rusas amenazan a políticos y agricultores europeos

PARÍS/VARSOVIA (Reuters) - Pascal Sauvetre, un agricultor que cultiva manzanas en Poitou-Charentes, en la costa atlántica de Francia, tiene un dolor de cabeza diferente a los habituales del tiempo y las plagas: las manzanas polacas.

Pascal Sauvetre, un agricultor que cultiva manzanas en Poitou-Charentes, en la costa atlántica de Francia, tiene un dolor de cabeza diferente a los habituales del tiempo y las plagas: las manzanas polacas. En la imagen, un puesto de manzanas en Varsovia el 13 de agosto. REUTERS/Filip Klimaszewski

Polonia es el segundo mayor productor de manzanas de la Unión Europea, y vende unas 700.000 toneladas a Rusia, pero ahora no puede hacerlo ante el embargo decretado por Moscú a muchos productos alimentarios europeos y de Estados Unidos en represalia por las sanciones impuestas en la crisis de Ucrania.

Muchas de esas manzanas inevitablemente van a acabar en Europa occidental, con ventaja sobre sus rivales europeas más caras. Otras irán a mercados en Asia y Oriente Próximo, suministrados tradicionalmente por países de la UE como Francia.

“Lo que desde luego me da escalofríos es el efecto rebote”, dijo Sauvetre, gestor de ventas en la cooperativa Pom’ Deux-Sevres. “Estas manzanas del este de Europa que no pueden venderse a Rusia y se van a enviar a Europa occidental es obvio que va a hacer daño, mucho”.

Las manzanas son solo un ejemplo del problema que afrontan los agricultores europeos y sus políticos. Desde manzanas polacas a cerdo francés o melocotones griegos, los exportadores a Rusia podrían tener que recortar drásticamente los precios o destruir género.

Es lo último que quiere el Banco Central Europeo, mientras lucha con una economía plana y con temores de deflación.

George Polychronakis, de la asociación de exportadores griegos de fruta Incofruit-Hellas, por ejemplo, tenía 250 camiones de melocotones y nectarinas de camino a Rusia cuando llegó el embargo.

Grecia, un país duramente golpeado por la crisis económica, exportó 160.000 toneladas de fruta a Rusia el año pasado por valor de 180 millones de euros.

“Tendrán que venderlas a cualquier precio a países por el camino o traerlos de vuelta a Grecia, donde serán destruidas”, dijo.

“El exceso de oferta tirará los precios de otros productos y eso tendrá un efecto dominó en todo el mercado. Hoy mismo fui al supermercado a comprar melocotones para mí y eran más baratos que hace tres días”.

Y no se trata solo de fruta.

“En total, un millón de toneladas de porcino, carne de ave y ternera de la UE se quedará en el mercado (en lugar de ir a Rusia). Es un revés muy grande”, dijo Paul Rouche, director general a cargo del porcino en el sindicato cárnico francés SNIV.

DEFLACIÓN

En una época normal, la amenaza de los precios bajos podría no importar a nivel macroeconómico.

Los alimentos suponen alrededor del 14 por ciento de la cesta de productos utilizados para calcular la inflación armonizada de la eurozona. Por sí solos, frutas y verduras suponen menos del 3 por ciento de esa cesta.

Pero esta no es una época normal. A pesar de tener los tipos en mínimos y de políticas de inyectar dinero, la inflación en la eurozona se encuentra en solo el 0,4 por ciento interanual, una cifra notablemente por debajo del nivel establecido por el BCE como referencia, el de justo por debajo del 2 por ciento, y además permanece atrincherada en lo que el banco llama “zona de peligro”: por debajo del 1 por ciento.

Esto es antes de tener en cuenta el impacto por las sanciones.

Analistas de Deutsche Bank han rebajado una décima su pronóstico de inflación en la eurozona para 2015 al 1,1 por ciento, basándose en la prohibición de productos alimentarios europeos del mercado ruso y en su desembarco en la eurozona. Esperan que el efecto tenga lugar este otoño.

¿DEJARLO EN LOS ÁRBOLES?

Este cierre de un importante mercado exportador amenaza además a sectores de la economía de la eurozona en un momento en el que el crecimiento ya es flojo de por sí.

En los dos primeros trimestres de este año el PIB de la eurozona no ha crecido, mientras que en tasa interanual solo ha subido un 0,7 por ciento.

En un intento de limitar los daños al sector agrícola, Polonia y otros países han pedido a la UE que prepare planes para retirar la producción extra del mercado y compense a los agricultores.

El comisario de Agricultura, Dacian Ciolos, ha dicho que pronto anunciará medias para ayudar a los productores de frutas y verduras perecederas.

“Hemos pedido a la Comisión que nos ayude a evitar la crisis esta temporada y nos permita tratar el exceso distribuyéndolo a organizaciones benéficas, convirtiéndolo en biocombustible o simplemente usando las manzanas de fertilizante orgánico”, dijo el ministro polaco de Agricultura, Marek Sawicki.

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