11 de diciembre de 2015 / 13:26 / hace 2 años

El fiasco de Abengoa saca los colores a S&P -IFR

Por Robert Smith

LONDRES, 11 dic (IFR) - El desenmascaramiento de las finanzas de Abengoa ha puesto en una situación muy incómoda a Standard & Poor‘s, que subió el rating de la endeuda compañía española hace seis meses y mantuvo su perspectiva estable hasta que se declaró en preconcurso de acreedores a finales del mes pasado, dijo IFR, un servicio de información de Thomson Reuters.

El episodio pone en entredicho la capacidad de la agencia de calificación de crédito para detectar los problemas de liquidez de compañías con estructuras de capital complejas. Esto es particularmente importante porque hay señales que indican que estamos ante un cambio de ciclo en el crédito y la propia S&P predice un incremento de impagos de empresas públicas el año que viene.

“Calificamos a más de 4.500 empresas, pero no todas funcionan como esperamos”, dijo S&P en un comunicado a IFR.

Y desde luego Abengoa no tuvo la evolución esperada por la agencia.

S&P subió en un escalón el rating de deuda a corto plazo de Abengoa a B+ el 30 de junio, mencionando la expectativa de que la dirección de la empresa “ejecutase varias iniciativas para reducir la deuda en 2015”.

El entonces consejero delegado describió en una nota de prensa que la decisión de S&P “validaba” el plan financiero de Abengoa.

Pero varios incidentes sugieren que tras las bambalinas las finanzas de la compañía estaban cada vez más tensas.

Abengoa tomó prestadas acciones propias por alrededor de 275 millones de euros de su accionista de control Inversión Corporativa en mayo.

La dirección estudió emplear los títulos como prenda para tomar más deuda, de acuerdo con una fuente con conocimiento de la situación, pero las devolvió tras cambiar de opinión.

El 29 de junio, el día antes de la mejora de rating de S&P, Abengoa firmó un préstamo poniendo como prenda un 14 por ciento de su filial estadounidense. Un mes más tarde, el 17 de julio, Abengoa vendió todas las acciones de tipo B que tenía en autocartera para obtener fondos. IFR publicó entonces que esto había llevado a analistas e inversores a advertir de una inminente falta de liquidez.

Dos semanas después, Abengoa cercenó a la mitad sus previsiones de flujo de caja libre y anunció que ampliaría capital en 650 millones de euros.

Pero a pesar del rápido deterioro, S&P mantuvo el rating de Abengoa de B+ en septiembre, con perspectiva estable.

“¿En qué estaban pensando?”, preguntó un analista de crédito en una compañía de gestión de activos. “Estaba claro que no estaba en una situación estable”, añadió.

Abengoa se declaró en preconcurso el 25 de noviembre después de que Gestamp decidiese que no iba a inyectar fondos al no conseguir apoyo de los bancos en forma de liquidez, lo que llevó finalmente a S&P a degradar el rating en cinco escalones a CCC-.

“Claramente, esta fue un acción sobre el rating significativa”, dijo S&P a IFR.

GRANDES ERRORES

El analista de crédito dijo que la actuación de S&P respecto a Abengoa era especialmente embarazosa porque llega después de la decisión de asignar a la tecnológica británica Globo PLC el rating de BB-.

Este fue concedido en junio, meses antes de que en octubre su consejero delegado reconociese irregularidades financieras. Unos días después, Globo se declaró en suspensión de pagos.

“Son dos grandes errores en un par de meses. No les deja en muy buen lugar”, dijo el analista.

S&P dijo que su papel no es el de hacer una “due diligence” de la información facilitada por los emisores.

“Las firmas de rating no son ni auditores ni investigadores”, justifica la agencia.

Pero la calificación de BB- colocó a Globo en el escalón más alto de empresas por debajo de grado de inversión, a la par con el fabricante internacional de coches Fiat Chrysler, por citar un ejemplo.

Fiat colocó un bono en dólares a cinco año y con una rentabilidad del 4,5 por ciento en abril. Globo, en cambio, fue incapaz de emitir uno de 130 millones de dólares a cinco años ni ofreciendo un cupón del 10,375 por ciento.

S&P dijo que sus rating corporativos “siguen sirviendo como indicadores eficaces del riesgo relativo del crédito” y argumenta que hay una estrecha correlación entre las calificaciones y los impagos.

“En el caso de estos dos emisores (Abengoa y Globo), nunca tuvieron calificaciones de grado de inversión: el rating más alto de Abengoa fue B+ y el de Globo fue BB-”, dijo la agencia.

Pero ambos incidentes ponen de relieve el beneficio de la deuda que agencias de rating como S&P conceden a emisores por debajo del grado de inversión. (Traducción de Jose Elías Rodríguez)

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