José Tomás paga en sangre el precio de sus nuevos éxitos
MADRID (Reuters) - Diez días después de su histórico triunfo en la plaza de toros de Las Ventas de Madrid, el torero José Tomás iba a salir de nuevo por la puerta grande el domingo pero, aunque triunfante, tuvo en cambio que dirigirse directamente a la mesa de operaciones.
Pocos aficionados creían que Tomás pudiese repetir su anterior triunfo cuando logró el máximo trofeo: cortar cuatro orejas, la primera vez que el coso madrileño las concedía a un matador en 36 años.
Esta vez, los toros eran más difíciles de torear artísticamente pero Tomás no aceptó que se le negase el triunfo y, en una extraordinaria demostración de coraje ciego y a pesar de sufrir una cornada, envió al multitudinario público a nuevas alturas de miedo y temor.
La mayor parte de los diarios de Madrid mostraban en sus primeras páginas imágenes de Tomás salpicado de sangre.
"José Tomás, sangre y gloria", decía el ABC, mientras El Mundo titulaba "José Tomás, de la puerta Grande al quirófano" debajo de una dramática fotografía del matadero siendo sacudido por el toro
Cogido por los dos toros y corneado por el segundo, Tomás siguió arrimándose al morlaco y matando a la primera, para después dejar el coso con los trofeos en la mano por su propio pie hacia la mesa de operaciones.
Esto a pesar de sus tres cornadas en su pierna derecha: una de ellas en la espinilla, la segunda una herida de cinco centímetros cerca de la rodilla y la tercera, un agujero de 20 centímetros en su muslo superior que destrozó el músculo abductor aunque no llegó a la arteria femoral.
El veterano escritor y periodista Bill Lyon, que lleva décadas asistiendo a corridas de toros, dijo que la actuación de Tomás estuvo casi más allá del límite.
"Si los toreros están hechos de otra pasta, entonces José Tomás está hecho de algo más allá de este mundo. Hoy hubo momentos en los que pareció estar en un trance masoquista", dijo Lyon. Continuación...

