28 de febrero de 2013 / 15:49 / en 5 años

Los novatos de Grillo, listos para tomar el Parlamento italiano

Conozcan a los Grillini. Son 162 personas muy corrientes a las que mercados financieros y líderes mundiales miran ahora con ansiedad, después de que las elecciones italianas de la semana pasada no ofrecieran un gobierno claro. En la imagen, los partidarios del Movimiento 5 Estrellas celebran la victoria electoral en una pizzería del centro de Roma, el 25 de febrero de 2013. REUTERS/Yara Nardi

ROMA (Reuters) - Conozcan a los Grillini. Son 162 personas muy corrientes a las que mercados financieros y líderes mundiales miran ahora con ansiedad, después de que las elecciones italianas de la semana pasada no ofrecieran un gobierno claro.

Los ‘Grillini’ -literalmente, “pequeños Grillo”- son los parlamentarios elegidos del antisistema Movimiento 5 Estrellas del cómico Beppe Grillo, que trastocó todas las previsiones convirtiéndose en el partido más grande del país.

Ahora ellos tienen la llave del futuro de la tercera economía más grande de la eurozona y posiblemente de la moneda única en su conjunto, entre temores de que la inestabilidad política italiana pueda reactivar la crisis de deuda de la región, que ahora estaba calmada.

Será muy difícil para el dividido parlamento romano formar un Gobierno sin consentimiento de estos nuevos diputados, pero no parecen ser ni agitadores de masas, ni demagogos ni populistas, tres acusaciones a menudo dirigidas contra su líder.

Como los concejales y alcaldes del movimiento que ya dirigen gobiernos locales y regionales, parecen mucho más pragmáticos que Grillo, cuyas propuestas pueden volverse más y más extremas cuando se lanza a frenéticas diatribas en sus mítines.

“Las ideologías están acabadas, las ideas no son de izquierdas o de derechas, son buenas o malas”, dijo Sebastiano Barbanti, un estratega de marketing de 36 años elegido en la pobre región sureña de Calabria.

Barbanti dijo a Reuters que el “modelo” de su grupo deberían ser las políticas que han emprendido sus parlamentarios en Sicilia, que renunciaron al 75 por ciento de su salario y reunieron el dinero para ofrecer créditos baratos a pequeños negocios.

Aún está por ver si los legisladores de Grillo son peligrosos, pero los 108 diputados y 54 senadores desde luego parecen extraterrestres en el rancio y gerontocrático mundo de la política italiana.

Todos los diputados están en la veintena o la veintena y ninguno tiene experiencia en la política profesional. Los que hablaron con Reuters habían votado por la izquierda o se abstuvieron en elecciones pasadas.

Su perfil refleja la promesa de Grillo de elegir “gente normal”, en lugar de la combinación de políticos de carrera y famosos que reclutan la mayoría de los demás partidos.

Son maestros, estudiantes, trabajadores de fábricas y amas de casa; enfermeras, médicos e ingenieros. Varios están en paro. Rechazarán usar el título de “honorable” que suele reservarse a los parlamentarios, optando por el sencillo “señor” o “señora”.

Antes de las elecciones, fueron seleccionados en primarias celebradas en Internet, donde se presentaron a los votantes del partido con biografías escritas o con webcams.

SIN ESTRUCTURA

Todo el movimiento de Grillo, fundado hace apenas tres años, se basa en Internet.

No tiene sede, oficinas locales ni jerarquía interna, más allá de que Grillo es su líder indiscutido. Y él rechaza esa definición, describiéndose con cierta ironía como “portavoz” del movimiento.

Sus seguidores tienen poca experiencia, pero dicen estar decididos a llevar una muy necesitada transparencia y honestidad a los pasillos del poder.

Entre sus prioridades, sin embargo, no está un referéndum sobre la pertenencia de Italia al euro, la idea de Grillo que más ha preocupado a los mercados.

En vez de eso, quieren cambiar el disfuncional sistema electoral, perseguir la corrupción y el derroche, reducir gastos y encontrar formas de ofrecer crédito barato a empresas agobiadas y un ingreso mínimo para los desempleados.

Pero antes tendrán que hacer un curso acelerado de normas y disciplina parlamentaria, eligiendo portavoces y miembros de comités sin pelearse entre sí como los partidos “normales” a los que desprecian. Y después está por ver cuánto resistirán sus principios ante las tentaciones que vienen con el poder. ¿Cambiarán el sistema, o el sistema les cambiará a ellos?

“Con 2.500 euros al mes, porque recuerden que vamos a devolver el resto, no hay peligro de que vayamos al Parlamento a hacernos ricos”, dijo Laura Castelli, una combativa consultora fiscal de 26 años elegida en la región norteña del Piamonte.

Otra cuestión es que Grillo, de 64 años, no se presentó a las elecciones y podría tener problemas para controlar a sus legisladores.

Y las dificultades podrían aparecer muy pronto en la cuestión de si llegan a un acuerdo en el Parlamento con el centroizquierda para permitir la formación de un Gobierno.

Grillo ha descartado una alianza formal, diciendo que el partido sólo apoyará propuestas concretas con las que esté de acuerdo, forzando al centroizquierda a una antinatural alianza con la centroderecha de Berlusconi si quiere sobrevivir.

Pero su postura ya ha sido criticada por muchos seguidores en el blog del partido, su principal foro de comunicación, y uno de los diputados que habló con Reuters también parecía estar a favor de una alianza.

/Por Francesca Piscioneri y Gavin Jones/

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