Muere Stéphane Hessel, el eterno indignado

miércoles 27 de febrero de 2013 12:47 CET
 

PARÍS (Reuters) - Stéphane Hessel, el autor del manifiesto de 2010 "¡Indignáos!", en el que se han inspirado los jóvenes "indignados" occidentales, murió la noche del martes al miércoles a los 95 años.

Su pequeño texto defendiendo, sesenta y cinco años después, los valores del Consejo Nacional de la Resistencia contra la ocupación nazi, ha vendido 4,5 millones de ejemplares en todo el mundo.

El ex diplomático, comprometido con la izquierda, apoyó al presidente francés François Hollande en la campaña presidencial de 2012.

En su libro de 32 páginas, que se vende a tres euros, el autor apelaba a una "insurrección pacífica" que, en estos tiempos de crisis, ha provocado una respuesta mundial e incluso las élites de la primavera árabe se han referido a la obra.

Hessel denunciaba sobre todo la creciente brecha entre los muy ricos y los muy pobres, el trato a los inmigrantes sin papeles y la dictadura de los mercados financieros.

Su postura propalestina le valió duras críticas por parte de la comunidad judía.

Nacido en Berlín en 1917, Stéphane Hessel se nacionalizó francés con 20 años. Militante de la Resistencia, fue detenido por la Gestapo en 1941 y deportado al campo de Buchenwald.

Tras la guerra inició su carrera en la diplomacia como adscrito a la secretaría general de la ONU (1946-1951) y participó en la redacción de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre.

En 2008, invitado a las ceremonias por el 60 aniversario del texto, adoptado el 10 de diciembre de 1948 en París por los 48 países miembros de la Organización de las Naciones Unidas, dijo que Francia no podía considerarse un ejemplo en materia de derechos humanos visto el modo en que trataba a los extranjeros.   Continuación...

 
Stéphane Hessel, el autor del manifiesto de 2010 "¡Indignáos!", en el que se han inspirado los jóvenes "indignados" occidentales, murió la noche del martes al miércoles a los 95 años. En la imagen, Stephane Hessel en un acto en París el 18 de enero de 2011. REUTERS/Charles Platiau