27 de febrero de 2013 / 9:28 / hace 5 años

PERFIL-Elba Esther Gordillo, la maestra malvada de los mexicanos

Pocos en México amasaron tanto poder a punta de controversia y temor como la líder del sindicato de profesores, Elba Esther Gordillo, que pese a ser considerada por muchos como un símbolo de la arraigada corrupción en el país, cargaba con un aura de intocable. En la imagen de archivo, un miembro enmascarado del sindicato de profesores gesticula al pasar ante los antidisturbios durante una manifestación contra Gordillo celebrada en marzo de 2012 en Ciudad de México. REUTERS/Edgard Garrido

MÉXICO DF (Reuters) - Pocos en México amasaron tanto poder a punta de controversia y temor como la líder del sindicato de profesores, Elba Esther Gordillo, que pese a ser considerada por muchos como un símbolo de la arraigada corrupción en el país, cargaba con un aura de intocable.

Al menos hasta el martes, cuando los mexicanos fueron sorprendidos con el anuncio de su detención por supuestos desvíos millonarios de fondos del sindicato a cuentas personales.

La menuda maestra de 68 años creció en la pobreza y se volvió una acaudalada mujer, dueña de lujosas propiedades, al frente del sindicato y al abrigo de las políticas del Partido Revolucionario Institucional (PRI), que controló México durante 71 años hasta 2000.

El poder de Gordillo creció más y más durante los 12 años de gobiernos del Partido Acción Nacional (PAN), que al no contar con pilares de respaldo sindical necesitaba el apoyo político de la líder y de su numeroso sindicato.

En un giro irónico, su detención el martes fue ordenada por un gobierno del PRI que la vio nacer, y que volvió a tomar las riendas del país en diciembre pasado.

La “Jimmy Hoffa de vestido”, como la han bautizado analistas en alusión al poderoso y corrupto líder de los camioneros estadounidenses en los años 20, fue arrestada al día siguiente de que el Gobierno promulgara una reforma para impulsar el rezagado sistema educativo mexicano, que limita la enorme influencia que tuvo por décadas el sindicato con prácticas corruptas.

La combativa Gordillo se resistía a algunos cambios en la ley porque aseguraba que ponían en riesgo la permanencia de los maestros en sus puestos de trabajo.

Durante años su Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) ha sido acusado de bloquear las reformas profundas al sistema educativo que podrían impulsar a la segunda economía latinoamericana, y de aumentar su poder mediante redes de corrupción internas.

“La Maestra” como le llaman en México, a pesar de que nunca se graduó como tal pero empezó a dar clases cuando apenas tenía 15 años en su estado natal de Chiapas, ha influido en elecciones y tiene fieles entre dirigentes de todos los partidos políticos.

EXPULSADA DEL PRI

La sindicalista, de cejas arqueadas y que luce vestidos caros, fue expulsada en 2006 del PRI - donde durante décadas ocupó cargos de dirigencia y por el que fue diputada y senadora - tras una encarnizada lucha interna con quien había sido el candidato presidencial, Roberto Madrazo.

Considerada una maestra del cálculo político, apadrinó la fundación del Partido Nueva Alianza (Panal), que en la actual legislatura ocupa 10 escaños en la Cámara de Diputados y un en el Senado. Algunos de esos legisladores son familiares directos.

Gordillo, a quien muchos padres de familia ven como la responsable de las hondas deficiencias que arrastra el sistema educativo, como el bajo nivel pedagógico y los altos niveles de deserción, había sido acusada a menudo de manejar a su antojo fondos públicos millonarios, creando una gran maquinaria política.

Analistas económicos y especialistas en educación culpan a los gobiernos del PRI de haber creado y alimentado el poder de Gordillo, y a los Gobiernos del ex presidente Vicente Fox y de Felipe Calderón, del PAN, de bajar la cabeza frente a ella y continuar entregándole fondos millonarios.

Según cálculos extraoficiales, Gordillo manejaba sin rendir mayores cuentas cerca de 60 millones de dólares (46 millones de euros) anuales sólo en cuotas sindicales, que el Estado descuenta de los salarios de los maestros y pasa al sindicato.

Ella ha negado acusaciones de enriquecimiento ilícito diciendo que administró sabiamente una herencia que recibió de su abuelo, así como ha negado vehementemente acusaciones de haber ordenado el asesinato de un maestro disidente en 1981.

“No soy un ángel (...) pero nunca he robado ni matado”, dijo hace años en una entrevista.

/Por Anahi Rama/

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