22 de febrero de 2013 / 20:30 / hace 4 años

Urdangarin vuelve a Palma para responder de nuevo ante la Justicia

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El yerno del Rey de España, Iñaki Urdangarin, comparece el sábado ante el juez para responder a las nuevas acusaciones que pesan contra él por usar presuntamente su posición como esposo de la infanta Cristina para delinquir contra la Hacienda Pública con el fin de enriquecerse. En la imagen, trabajadores retiran la placa de una calle con el título de la infanta Cristina y su marido, Iñaki Urdangarin, en Palma de Mallorca, el 8 de febrero de 2013.Enrique Calvo

PALMA DE MALLORCA (Reuters) - El yerno del Rey de España, Iñaki Urdangarin, comparece el sábado ante el juez para responder a las nuevas acusaciones que pesan contra él por usar presuntamente su posición como esposo de la infanta Cristina para delinquir contra la Hacienda Pública con el fin de enriquecerse.

El duque de Palma, apartado de sus funciones por la Casa Real a raíz de su imputación a finales de 2011 en el caso Nóos, acude de nuevo a la capital balear para declarar ante el magistrado José Castro, que instruye una causa que ha erosionado la opinión de los españoles respecto a la Corona.

Urdangarin, que en esta ocasión habrá de responder por un presunto delito contra la Hacienda Pública, está acusado también de prevaricación, malversación, fraude y falsedad documental durante su gestión en el instituto Nóos, una fundación supuestamente sin ánimo de lucro que presidió entre 2004 y 2006 y que usó, según se desprende de la investigación, para malversar casi seis millones de euros de los gobiernos balear y mallorquín.

La declaración del ex jugador de balonmano del FC Barcelona y de la selección española ha levantado mucha expectación en una ciudad, Palma de Mallorca, que prestó con orgullo su nombre a Urdangarin y a la hija del monarca y que este mismo mes ha retirado la placa de "rambla de los duques de Palma" a una de las principales vías de la capital.

La actuación de Urdangarin "es una vergüenza, es una deshonra para unas islas que tanto han cuidado a la familia", dice Esperanza Ruiz, una mujer de mediana edad, en un supermercado cercano al tribunal.

El caso Nóos surgió como una causa separada de un escándalo de corrupción en el Gobierno autónomo del ex presidente balear y ex ministro de Medio Ambiente entre 2000 y 2003 Jaume Matas, condenado ya a seis años de cárcel por malversación de caudales públicos en una de las 26 piezas en las que se divide el caso Palma Arena.

Matas y Urdangarin se han convertido en dos de las figuras más representativas de la malversación de fondos públicos y la corrupción política en España, junto a Luis Bárcenas, del que el pasado enero se supo que tenía en Suiza una fortuna de 22 millones de euros supuestamente amasada mientras ejercía como tesorero del Partido Popular (PP).

"Aquí hay una serie de gente que de 20 años a esta parte, se lo ha llevado muerto, actuando con total impunidad, no sólo Urdangarin, también otros como Bárcenas o Matas", dice Eduardo, un jubilado de 68 años que prefiere no dar su apellido, en una calle de Palma.

"¿Cómo se explica que el señor Matas sea condenado por malversar dinero público y no esté en la cárcel?", se pregunta.

Es la misma cuestión que se hacen miles de españoles, que han visto cómo la recesión económica hacía mella en sus finanzas por una crisis que dura ya casi cinco años, mientras sus dirigentes, que les aplican duros recortes, parecen enriquecerse a costa de las arcas públicas, según consta en muchas de las pancartas y consignas que se gritan en las cada vez más frecuentes manifestaciones de protesta ciudadana.

Un sondeo del Real Instituto Elcano de Estudios Internacionales y Estratégicos difundido el viernes recoge que los españoles piensan que la corrupción es el principal lastre para la imagen del país en el exterior, confirmando un sondeo previo del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) que situaba este problema entre las principales preocupaciones de los ciudadanos, por detrás del paro y la economía.

El CIS no ha preguntado por el apoyo a la Familia Real desde octubre de 2011, poco antes de la imputación de Urdangarin, pero las consignas en la calle contra la monarquía, la escasa audiencia del discurso navideño del Rey - el menor de los últimos 15 años -, y el hecho de que por primera vez algunos políticos pidan públicamente la abdicación de Juan Carlos I es algo que no se había visto en España desde su llegada al trono en 1975.

Una declaración Con Protesta Incluida

Pese a las gélidas temperaturas del fin de semana, ante los juzgados de Palma hay convocada una protesta que se prevé multitudinaria en medio de un dispositivo de seguridad que ha obligado a cerrar varios comercios aledaños cuyas fachadas aparecen empapeladas con carteles en los que puede leerse "Nóos hemos trasladado" o "Desahuciemos a la monarquía".

Dos centenares de policías vigilarán esta zona céntrica de la capital balear, que quedará cortada a primera hora de la mañana, y a la que se han trasladado 200 periodistas de varios países, una cifra similar a la que siguió la declaración anterior del yerno del Rey hace ahora un año.

El duque habrá de apearse del coche y bajar por una rampa de acceso de unos 30 metros entre una nube de periodistas y fotógrafos. La declaración, que se grabará en vídeo, se hará en una sala de vistas de pequeñas dimensiones y frente a un retrato de su suegro.

La comparecencia de Urdangarin llega una semana después de la de su socio en Nóos, Diego Torres, que en sus siete horas de declaración presentó correos electrónicos en los que se menciona al monarca en relación con una competición de vela en Valencia y una supuesta intermediación del monarca para que Urdangarin obtuviera un trabajo en la Fundación Laureus.

Estos correos, que parecen apuntar a que Urdangarin hacía referencia a su suegro en sus comunicaciones profesionales, no tendrían repercusión en la causa puesto que los hechos que describen no son a priori constitutivos de delito penal, según expertos judiciales consultados por Reuters.

El sábado, además del duque, declarará también el secretario de las infantas Elena y Cristina, Carlos García Revenga, para responder por sus funciones como ex tesorero de Nóos, fundación que está acusada de malversar casi seis millones de euros de los gobiernos balear y mallorquín.

Por estos indicios de delito, el magistrado José Castro - al que el viernes podía apreciarse muy atareado en el juzgado número 3 de Palma -, impuso a Urdangarin y Torres una fianza de casi 8,2 millones de euros, dinero que no han abonado al emerger desavenencias entre ellos durante el proceso y que llevó al juez a declarar el embargo de sus bienes.

La cuestión ahora es si, como piden varios grupos republicanos, será llamada a declarar la infanta Cristina, dado que es la única de las cinco personas que formaban la dirección de Nóos que permanece ajena a la investigación.

"Habrá que esperar unas pruebas que nos faltan", dijo a Reuters la abogada Virginia López, del sindicato Manos Limpias, que está personada en la causa como acusación popular.

/Por Inmaculada Sanz/

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