17 de febrero de 2013 / 12:16 / hace 5 años

Ecuador elige presidente con Correa como favorito a la reelección

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, aspiraba el domingo a un nuevo mandato, en unas elecciones a la que llega como favorito para extender su "revolución ciudadana" de sesgo socialista en el país petrolero sudamericano. En la imagen, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, sonríe durante su mitin de clausura en Guayaquil, el 13 de febrero de 2013.Gary Granja

QUITO (Reuters) - El presidente de Ecuador, Rafael Correa, aspiraba el domingo a un nuevo mandato, en unas elecciones a la que llega como favorito para extender su "revolución ciudadana" de sesgo socialista en el país petrolero sudamericano.

Miles de votantes hacían cola pacientemente frente a los centros electorales de las principales ciudades de Ecuador para votar, obligatorio para todas las personas entre los 18 y los 65 años de edad.

Programas sociales dirigidos a dar más acceso a la salud, mejorar la infraestructura vial y construir más escuelas le han dado al economista de 49 años con estudios en el extranjero una fuerte base de apoyo entre los pobres, pero a la vez ha sido duramente criticado como autoritario por ampliar el poder del Estado en sectores estratégicos como el petrolero.

Las últimas encuestas mostraron que Correa encabezaba las intenciones de voto con más de 35 puntos de ventaja sobre su más cercano rival.

La elección está considerada como un referendum sobre la popularidad del único mandatario en haber terminado un período presidencial en Ecuador en los últimos 20 años, en un país repetidamente golpeado por crisis económicas y políticas.

El presidente quiere además ganar la mayoría en la Asamblea Nacional de 137 escaños, que perdió cuando antiguos aliados se pasaron a la oposición. Eso le permitiría aprobar con facilidad nuevas reformas para consolidar su agenda socialista.

Al cierre de su campaña, Correa llamó a votar por sus candidatos y recordó que su proyecto político "no es una persona, no es un nombre, se llama revolución ciudadana". Asimismo volvió a lanzar dardos a la oposición al calificarla de "golpista".

Y aunque las encuestas apuntan a que podría arrasar con más del 60 por ciento de los votos tras las reformas energéticas y muy publicitados trabajos de infraestructura, los partidarios que lo acompañaron al cierre de su campaña el jueves en la montañosa capital, Quito, no dejaron de recordar lo que falta por hacer.

"La obra de cemento ya se hizo, ahora falta la obra tecnológica", dijo Andrés Zambrano, de 25 años, que viajó varias horas con un grupo de amigos desde la costera provincia de Guayas hasta la capital para celebrar el cierre de la campaña.

Por su parte, Jorge Uribe, un pequeño agricultor de Machachi, a pocos kilómetros al sur de la capital, comentó que Correa "es el único presidente que se ha preocupado por los sitios más desposeídos".

Pero añadió que espera "que en los próximos cuatro años la revolución agraria se haga realidad, en estos seis años la ha hecho, máximo, en 50 por ciento".

OPOSITORES EN LEJANO SEGUNDO LUGAR

El principal rival de Correa ha sido el conservador Guillermo Lasso, un ex banquero que agrupa al voto de rechazo de algunos sectores descontentos con el presidente.

Pero los sondeos le dan una intención de voto de alrededor del 15 por ciento.

En su cierre de campaña en la portuaria ciudad de Guayaquil, Lasso reiteró sus promesas de reducir miles de millones de dólares en impuestos.

A la vez dijo que Correa tendrá que explicar "que el actual modelo de desarrollo depende de los altos precios de un petróleo hipotecado a la China para recibir préstamos que se gastan hoy hipotecando además el futuro de los niños y jóvenes".

Algunos proyectos de infraestructura en el país, como plantas hidroeléctricas, se han hecho con financiación de países como Rusia y China.

Una victoria de Correa ayudaría a afianzar el liderazgo de jefes de estado socialistas en la región, como Dilma Rousseff en Brasil, Evo Morales en Bolivia y José Mujica en Uruguay, ante la ausencia del venezolano Hugo Chávez, el habitual abanderado de la izquierda latinoamericana que está hospitalizado en Cuba desde hace más de dos meses luchando contra el cáncer.

/Por Alexandra Valencia y Tomas Sarmiento/

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