Crece la indignación en Pakistán ante los atentados religiosos

domingo 17 de febrero de 2013 12:33 CET
 

QUETTA, Pakistán (Reuters) - El impopular gobierno paquistaní, que se prepara para celebrar elecciones en los próximos meses, se vio muy criticado el domingo por no mejorar la seguridad, después de que 81 personas murieran en un atentado religioso en la ciudad de Quetta.

Los líderes del país, que cuenta con armas nucleares, han hecho poco por contener a los grupos suníes que han aumentado su campaña de bombas y asesinatos contra la minoría chií.

El grupo Lashkar e Jhangvi (LeJ), considerado el más despiadado de los grupos armados suníes, reclamó el sábado la autoría del atentado en Quetta, que agravó las sospechas entre los chiíes sobre que las agencias de inteligencia paquistaníes dan la espalda al derramamiento de sangre o incluso apoyan a los extremistas.

"El ataque terrorista en la comunidad chií hazara de Quetta es un fracaso de las fuerzas de seguridad e inteligencia", afirmó Nawab Zulfiqar Ali Magsi, gobernador de la provincia de Baluchistán, durante una visita a un hospital.

Los líderes de la comunidad chií hazara pidieron al Gobierno que tome medidas decididas y los paquistaníes advirtieron de que la violencia religiosa se está saliendo de control.

"El Gobierno es responsable de los ataques terroristas y muertes en la comunidad hazara porque sus fuerzas de seguridad no han realizado operaciones contra los grupos extremistas", dijo Aziz Hazara, vicepresidente del Partido Democrático Hazara.

"Damos al Gobierno 48 horas para arrestar a los culpables implicados en la muerte de nuestra gente y después lanzaremos fuertes protestas", afirmó.

La cifra de muertos del atentado del sábado subió durante la noche. La mayoría de las víctimas estaban en el principal bazar de la ciudad, capital de Baluchistán, cerca de la frontera con Afganistán.

La mayoría de los muertos eran miembros de la comunidad hazara. Un alto cargo de seguridad dijo que la cifra podría seguir aumentando porque 20 personas estaban heridas de gravedad.   Continuación...

 
El impopular gobierno paquistaní, que se prepara para celebrar elecciones en los próximos meses, se vio muy criticado el domingo por no mejorar la seguridad, después de que 81 personas murieran en un atentado religioso en la ciudad de Quetta. En la imagen, un niño en el lugar donde estalló una bomba el sábado en la ciudad paquistaní de Quetta, el 17 de febrero de 2013. REUTERS/Naseer Ahmed