10 de febrero de 2013 / 16:33 / hace 5 años

Irán rechaza presiones de Occidente en el aniversario de la revolución

El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, dijo el domingo que Teherán no negociará bajo presión sobre su polémico programa nuclear, pero sostuvo que hablará con sus adversarios si dejan de "apuntar con un arma". Imagen de Ahmadineyad en una rueda de prensa el 7 de febrero en El Cairo, al final de su visita a Egipto. REUTERS/Asmaa Waguih

DUBAI (Reuters) - El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, dijo el domingo que Teherán no negociará bajo presión sobre su polémico programa nuclear, pero sostuvo que hablará con sus adversarios si dejan de “apuntar con un arma”.

En un discurso con motivo del aniversario número 34 de la revolución islámica, adoptó un tono más conciliador que el líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei, quien el 7 de febrero rechazó un llamamiento de Estados Unidos a efectuar negociaciones directas entre ambos países.

Ahmadineyad no tiene capacidad para autorizar negociaciones sobre el programa nuclear, ya que es una competencia de Jamenei.

Irán ya ha aceptado una nueva ronda de conversaciones con las potencias mundiales, pero no un diálogo directo con Estados Unidos, que tendrá lugar el 26 de febrero en Kazajistán.

“No se puede apuntar con un arma a la nación iraní y luego esperar que tengamos negociaciones con ustedes”, dijo Ahmadineyad a una multitud reunida en la plaza Azadi de la capital, Teherán.

Su discurso fue retransmitido en directo por la televisión estatal.

“Las conversaciones no deben utilizarse como palanca para imponer la propia opinión (...) Si ustedes dejan de apuntar el arma hacia la nación iraní, yo mismo negociaré (con ustedes)”, agregó.

Estados Unidos y algunos de sus aliados sospechan que Irán esté tratando desarrollar una capacidad nuclear para crear armas atómicas bajo la fachada de un programa de energía civil, una acusación que Irán niega.

Muchos expertos creen que cualquier acuerdo nuclear necesita de conversaciones directas entre Estados Unidos e Irán, dos países envueltos en años de desconfianza y hostilidad mutua tras la Revolución Islámica de 1979 y la crisis de rehenes en la embajada de Estados Unidos en Teherán ese mismo año.

Teherán quiere que se levanten unas sanciones que han reducido sus exportaciones de petróleo y reducido el valor de la moneda iraní, elevando la inflación y debilitando el poder adquisitivo de sus ciudadanos.

DIVISIÓN INTERNA

Durante su discurso, Ahmadineyad no se refirió a aspectos específicos de las conversaciones previstas en Kazajistán, pero dijo que Irán contrarrestará las sanciones aumentando las exportaciones no petroleras, entre otras medidas.

“Los enemigos están intentando todo lo posible para presionar a la nación iraní a detener su progreso, pero no van a tener éxito”, dijo.

Jamenei rechazó el jueves la oferta estadounidense de una negociación directa, diciendo que las conversaciones y la presión son incompatibles.

Las celebraciones por el aniversario tienen lugar a pocos meses de las elecciones presidenciales, a las que Ahmadineyad no puede presentarse.

Se cree que quiere mantener la influencia una vez que deje el cargo, quizá mediante el apoyo a un aliado como candidato.

El Parlamento está dominado por una facción leal al líder supremo, que no es elegido, y es hostil hacia Ahmadineyad.

/Por Yeganeh Torbati/

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