6 de febrero de 2013 / 11:15 / hace 5 años

Miles de tunecinos protestan por la muerte de un líder opositor

La muerte a tiros de un político de la oposición en Túnez llevó el miércoles a miles de manifestantes a las calles de la capital y de Sidi Buzid, epicentro de la revuelta que barrió el mundo árabe y derrocó al presidente tunecino. En la imagen, el cadáver de Shokri Belaid, destacado opositor tunecino, en Túnez el 6 de febrero de 2013. REUTERS/Zoubeir Souissi

TÚNEZ (Reuters) - La muerte a tiros de un político de la oposición en Túnez llevó el miércoles a miles de manifestantes a las calles, dos años después de que su revuelta dio inicio a la Primavera Árabe que sacudió a la región.

La sede central del partido Ennahda, un grupo islamista moderado que gobierna en una coalición junto a laicos, fue incendiada tras el asesinato de Chokri Beladi, un líder laico de 48 años crítico del trato del Gobierno con los radicales islamistas.

Su partido y otros en la oposición dijeron que abandonarán la asamblea que está redactando una nueva Constitución y convocaron a una huelga general para el jueves, cuando Beladi será sepultado.

El primer ministro Hamadi Jebali, que dijo que la identidad del agresor se desconocía, condenó la muerte de Beladi a las puertas de su casa en Túnez, considerándolo un asesinato político y un golpe contra la revolución de la Primavera Árabe.

Ennahda negó cualquier relación con el asesinato. Su líder Rached Ghannouchi culpó a quienes buscan desbaratar la transición democrática en el país. “Túnez hoy se encuentra en uno de los mayores estancamientos políticos desde la revolución. Deberíamos quedarnos tranquilos y no caer en un espiral de violencia. Más que nunca necesitamos unidad”, afirmó.

Acusó a sus oponentes laicos de incitar a las personas contra su partido tras el asesinato.

Mientras el cuerpo de Beladi era trasladado en ambulancia por la capital desde el hospital donde falleció, la policía lanzó gases lacrimógenos contra unos 20.000 manifestantes frente al Ministerio del Interior que pedían la caída del Gobierno.

“Este es un día negro en la historia moderna de Túnez (...) Hoy les decimos a los islamistas ‘váyanse’ (...) es suficiente”, dijo Souad, un maestro de 40 años en las afueras del ministerio.

“Túnez se sumergirá en sangre si se quedan en el poder”, añadió.

MILES PROTESTAN

Pese al llamamiento a la calma del presidente, que no es islamista, miles de personas también protestaron en ciudades como Mahdia, Sousse, Monastir y Sidi Bouzid, epicentro de la revolución, donde la policía lanzó gases lacrimógenos y disparó en advertencia contra manifestantes que incendiaron automóviles y una comisaría.

Túnez fue el primer país árabe que derrocó a su líder y celebró elecciones libres antes de que los levantamientos se extendieran por la región hace dos años, llevando a la caída de los dirigentes de Egipto, Yemen y Libia y a la guerra civil en Siria.

Desde la revolución, el Gobierno ha afrontado una serie de protestas sobre las dificultades económicas y el futuro de Túnez, y muchos se han quejado de que los salafistas estaban secuestrando la revolución en un país dominado previamente por una élite laica.

El año pasado, grupos salafistas impidieron la realización de varios conciertos y obras de teatro en ciudades tunecinas, diciendo que violaban principios islámicos. Ello preocupa a los laicos entre los 11 millones de habitantes, que temen que la libertad de expresión esté en peligro.

La caída del comercio con la Unión Europea, afectada por la crisis de deuda, ha dejado a los tunecinos en dificultades para lograr la mejora del nivel de vida que muchos esperaban tras la salida de Zine al-Abidine Ben Ali.

El presidente Moncef Marzouki, que el mes pasado advirtió de que las tensiones podían llevar a la “guerra civil”, pidió calma y acortó un viaje a Francia, además de cancelar una visita a Egipto prevista para el jueves, tras el asesinato.

“Hay fuerzas políticas en Túnez que no quieren que esta transición tenga éxito”, dijo Marzouki a periodistas en Estrasburgo.

El presidente francés, François Hollande, dijo que estaba preocupado por el aumento de la violencia en la ex colonia gala, donde el Gobierno dice que milicianos vinculados a Al Qaeda han acumulado armas con el objetivo de crear un Estado islámico.

“Este asesinato priva a Túnez de una de sus voces más valientes y libres”, dijo Hollande en un comunicado divulgado por su oficina.

/Por Tarek Amara/

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