El arresto de un aliado refleja el declive de Ahmadineyad

martes 5 de febrero de 2013 20:33 CET
 

DUBÁI (Reuters) - El arresto del otrora temido fiscal iraní Said Mortazavi es un paso más en la caída de la carrera política del presidente del país, Mahmud Ahmadineyad, un golpe asestado por los ultraconservadores que se posicionan para tomar el poder en las elecciones de este año.

La fiscalía anunció el martes la detención, producida el lunes.

Ahmadineyad, repudiado por los reformistas tras la violenta represión de las protestas masivas por su disputada reelección en 2009, se ha visto cada vez más aislado conforme el líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, árbitro definitivo en cualquier asunto del país, ha marcado distancias con el populista pero menos poderoso presidente.

Mientras Ahmadineyad se prepara para dejar el cargo en agosto tras su segunda legislatura, sus rivales conservadores maniobran para sacarle de escena y podrían atacar a otros aliados suyos.

Aunque las luchas internas podrían frustrar las esperanzas occidentales de llegar a un acuerdo pronto sobre el programa nuclear iraní, los rivales de Ahmadineyad, más seguros de su base de poder, podrían mostrarse más pragmáticos que él en diplomacia.

Por ahora, los líderes iraníes parecen centrados en el interior antes de las elecciones de junio. Como ocurriera en Francia hace dos siglos, la revolución islámica de 1979 también ha "devorado a sus hijos", con el arresto y eliminación de antiguos aliados y la concentración de poder en manos de un núcleo aún más pequeño.

Ahora ha llegado el turno de que Mortazavi, acusado de supervisar el maltrato y asesinato de manifestantes tras las elecciones de 2009 y descrito por Human Rights Wath como un "violador en serie de los derechos humanos", comparta el destino de los cientos de personas que envió a la conocida prisión de Evin cuando era fiscal jefe de Teherán entre 2003 y 2009.

La detención de Mortazavi llega poco después de la humillación que sufrió Ahmadineyad el domingo de manos de su némesis política, el presidente del Parlamento Ali Larijani, cuando las disputas políticas iraníes hicieron una poco común aparición en la escena pública.

Ahmadineyad se enfrentaba a la impugnación de su ministro de Trabajo por dar un nuevo empleo a Mortazavi. El presidente, de aspecto austero y que se ha presentado como el campeón de los pobres, cumplió su antigua amenaza de exponer la corrupción reinante entre sus enemigos políticos, liderados por los hermanos Larijani, acomodados hijos de un respetado ayatolá.   Continuación...

 
El arresto del otrora temido fiscal iraní Said Mortazavi es un paso más en la caída de la carrera política del presidente del país, Mahmud Ahmadineyad, un golpe asestado por los ultraconservadores que se posicionan para tomar el poder en las elecciones de este año. En la imagen, el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, en una rueda de prensa tras visitar al jeque Ahmed al Tayeb, destacado académico musulmán suní egipcio, en la mezquita y universidad de al Azhar, en El Cairo, el 5 de febrero de 2013. REUTERS/Mohamed Abd El Ghany