31 de enero de 2013 / 16:28 / en 5 años

ANÁLISIS-Monti tropieza con la venganza de Berlusconi

Hace poco más de un año, Silvio Berlusconi se vio forzado a dejar el poder y el profesor de economía Mario Monti tomó el relevo como primer ministro, recibido como salvador de Italia. En la imagen, el primer ministro italiano, Mario Monti, acude invitado al programa de televisión Porta a Porta en Roma, el 14 de enero de 2013. REUTERS/Alessandro Bianchi/Files

ROMA (Reuters) - Hace poco más de un año, Silvio Berlusconi se vio forzado a dejar el poder y el profesor de economía Mario Monti tomó el relevo como primer ministro, recibido como salvador de Italia.

Ahora Berlusconi ha logrado un extraordinario regreso a la luz pública, asestando su venganza política mientras a Monti le cuesta remontar en las encuestas para las elecciones del 24 y 25 de febrero.

Durante la mayor parte de 2012, el ex comisario europeo dominó Italia, dejando a los políticos a un lado y restaurando la golpeada reputación del país después de que Berlusconi lo dejara al borde de una crisis al estilo griego.

Monti, que ya tenía contactos en Bruselas, fue elogiado en los ámbitos de poder europeos por sus políticas de austeridad. Los empresarios clamaron porque se presentara a un segundo mandato.

Pero desde que en diciembre cedió a la gran presión en casa y el extranjero y entró en la turbia política italiana al frente de una coalición centrista, su trayectoria ha perdido fuerza mientras Berlusconi y otros políticos experimentados vuelven a escena.

“Monti no es un político en absoluto. Se le dio bien intentar gobernar este complicado país, pero definitivamente es incapaz de hacer campaña”, comentó Gianfranco Pasquino, profesor de políticas en la Universidad de Bolonia.

“Un profesor de economía que ha pasado toda su vida en actividades europeas, o enseñando, o dando consejo a los bancos, no puede convertirse en un buen político de campaña en menos de un mes”, añadió.

La popularidad del ex comisario ha caído desde el 70 por ciento de noviembre de 2011, cuando se convirtió en primer ministro, a un mínimo del 30 por ciento ahora.

Esa caída se debe a una combinación de factores, incluyendo la enorme dificultad de ocupar el centro del bipolar sistema italiano y la brevedad de la campaña.

Pero también ha cometido errores, como una mala elección de aliados, que revelan su falta de experiencia política, mientras que su popularidad entre líderes extranjeros es más un obstáculo que una ventaja en la campaña, lo que esta semana le llevó a decir bruscamente a las autoridades europeas de que dejen de intervenir en su nombre.

De hecho, podría decirse que podría haber ejercido más influencia en el futuro de Italia si no hubiera entrado en la campaña, manteniéndose por encima de la línea de combate y aspirando al puesto de presidente o algún otro papel independiente.

“Ha perdido su virginidad política y ya no se le puede utilizar como salvador imparcial”, comentó el profesor James Walston, de la Universidad Americana de Roma.

REGRESO DE BERLUSCONI

La trayectoria de Berlusconi ha ido en dirección opuesta. Tras mantenerse en un segundo plano durante buena parte de 2012, en otoño parecía un hombre viejo y cansado, llevando a su partido PDL hacia el colapso por su indecisión.

Pero el multimillonario ha ofrecido una extraordinaria recuperación en el último mes, llenando los programas de televisión con una demostración de habilidad mediática y energía destacables en un hombre de 76 años.

“Fue una gran sorpresa. No creía que fuera capaz a su edad (...) A nivel técnico de comunicación, es muy bueno”, comentó el destacado encuestador Renato Mannheimer.

Pese a verse lastrado por un escándalo sexual, Berlusconi ha sumado entre tres y cinco puntos porcentuales a la intención de voto por su partido Pueblo de Libertad - y algunos sondeos elevan esa cifra-, aunque sus avances han perdido velocidad y podrían haber llegado a su cénit.

Los partidos de centroizquierda parecen mantener una clara ventaja, por lo que es improbable que Berlusconi gane las elecciones, según los expertos, y en realidad está librando una dura batalla con Monti para controlar el equilibrio de poder.

Por su parte, el apoyo a la alianza centrista de Monti está estancado en el 15 por ciento, por debajo de su objetivo del 20 por ciento.

Monti y Berlusconi han intercambiado duras palabras, pero los ataques del ex comisario europeo al más cortés líder de centroizquierda Pier Luigi Bersani han sonado con frecuencia agrios y podrían ser contraproducentes.

La mayor esperanza de Monti es recabar apoyo suficiente para obligar a Bersani a invitarle a un gobierno de coalición, algo que irónicamente, los avances de Berlusconi en el Senado podrían hacer más probable.

El auténtico error de Monti podría ser que abordó una tarea casi imposible, intentando dar la vuelta a la política italiana en apenas dos meses tras retrasar demasiado su candidatura, y cometiendo un error fundamental en la elección de sus aliados, la UDC de Pier Ferdinando Casini y el FLI de Gianfranco Fini.

“Presentarse como distinto a los distintos y ajeno a la política se vio negado por el hecho de que está aliado con dos representantes de una política muy antigua”, comentó Pessato.

Monti y sus partidarios, como el jefe de Ferrari Luca Cordero di Montezemolo, “deberían haber tenido el valor de ir a por ello, sin subirse al mismo barco que Fini y Casini. Fueron demasiado tímidos, Monti y Montezemolo”.

/Por Barry Moody/

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