31 de enero de 2013 / 13:32 / en 5 años

Los políticos egipcios se comprometen a renunciar a la violencia

Los políticos egipcios rivales se reunieron finalmente el jueves, convocados por un influyente erudito islamista que les pidió poner fin a la violencia tras una semana en la que se produjeron las peores protestas desde que el presidente Mohamed Mursi llegó al poder. Imagen de Saad al Katatni, líder del partido Libertad y Justicia de los Hermanos Musulmanes, habla en una rueda de prensa junto varios líderes de la oposición, como el ex ministro de Asuntos Exteriores y secretario general de la Liga Árabe, Amr Mosa (izq.) y el ex director del Organismo Internacional de la Energía Atómica Mohamed ElBaradei (dcha.) tras el encuentro celebrado el 31 de enero en El Cairo.Asmaa Waguih

EL CAIRO (Reuters) - Los políticos egipcios rivales se reunieron finalmente el jueves, convocados por un influyente erudito islamista que les pidió poner fin a la violencia tras una semana en la que se produjeron las peores protestas desde que el presidente Mohamed Mursi llegó al poder.

A la reunión, organizada por la milenaria mezquita y Universidad Al Azhar, asistieron altos cargos del movimiento de los Hermanos Musulmanes vinculado a Mursi y sus detractores laicos, quienes previamente habían rechazado los llamados del presidente a dialogar.

El jeque Ahmed al Tayeb dijo a los políticos que el diálogo nacional, "en el que participan todos los elementos de la sociedad egipcia, sin excepciones, es la única herramienta para resolver cualquier problema o diferencia".

"El trabajo político no tiene nada que ver con la violencia o el sabotaje, y el bienestar de todos y el destino de nuestra nación depende del respeto a las normas", declaró el jeque.

Los dirigentes de los principales partidos políticos firmaron un documento en el encuentro en el que renunciaban a la violencia, según dijo vía Twitter uno de los asistentes, Ahmed Maher.

Al Azhar, una de las principales instituciones educativas del islam suní, ha tendido a mantenerse por encima de la pelea política. Esta intervención poco habitual sigue a la advertencia del jefe del Ejército el martes respecto a que los disturbios callejeros podrían causar el colapso del Estado.

Casi 60 personas han muerto en los últimos días en la ola más reciente de protestas violentas, que emergieron la semana pasada para marcar el segundo aniversario de la revuelta que derrocó al ex presidente Mubarak.

ESPÍRITU DE LA REVOLUCIÓN

La oposición acusa a Mursi de traicionar el espíritu de la revolución al concentrar demasiado poder en sus manos y en las de los Hermanos Musulmanes, un movimiento islamista que estuvo prohibido durante décadas en el régimen de Mubarak.

Los Hermanos Musulmanes, a su vez, acusan a sus enemigos políticos de intentar derrocar al primer presidente democráticamente electo de Egipto.

Entre los asistentes a la reunión del jueves estaban Mahmud Ezat, número dos de los Hermanos Musulmanes, y Saad el Katatni, jefe del partido político vinculado al movimiento.

Las imágenes de televisión los mostró sentados enfrente de los políticos liberales Mohamed ElBaradei y Amr Musa, además del izquierdista Hamdeen Sabahi, todas figuras prominentes en una alianza de agrupaciones que se opone a Mursi.

ElBaradei es el ex director de la agencia de supervisión nuclear de Naciones Unidas y Musa fue ministro de Asuntos Exteriores durante parte del régimen de Mubarak, así como secretario general de la Liga Árabe.

Tayeb presentó un documento a los políticos que dijo ha sido elaborado por jóvenes activistas en el que se les pide que renuncien a la violencia y se comprometan al diálogo.

Acudir al encuentro supuso un cambio parcial para la oposición laica, que había rechazado el llamamiento al diálogo de Mursi y le había pedido que primero aceptara incluir a rivales en un gobierno de unidad nacional.

Los Hermanos Musulmanes rechazan esta posibilidad como un intento de los rivales del presidente de llegar al poder que no consiguieron por las urnas.

Las calles de las principales ciudades egipcias han estado más tranquilas en los últimos días y el miércoles las autoridades levantaron un toque de queda impuesto por Mursi en tres ciudades junto al Canal de Suez, donde ocurrieron buena parte de los enfrentamientos mortales de la semana pasada.

/Por Tom Perry y Peter Graff/

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