30 de enero de 2013 / 21:09 / en 5 años

El Gobierno colombiano y las FARC chocan antes de reiniciar el diálogo

El Gobierno colombiano y las FARC cruzaron duras declaraciones el miércoles, después de que la guerrilla dijera que seguirá capturando a efectivos de las Fuerzas Armadas un día antes de reiniciar las negociaciones de paz en Cuba para poner fin a un largo y sangriento conflicto. En la imagen, el negociador de las FARC Andrés París (a la derecha) habla con la prensa junto a los miembros del grupo rebelde Jesús Santrich (segundo por la derecha), Ricardo Tellez, la holandesa Tanja Nijmeijer (a la izquierda) y el negociador hefe Iván Márquez (en el centro) durante una reuda de prensa en La Habana, el 24 de enero de 2013.Enrique De La Osa

BOGOTÁ (Reuters) - El Gobierno colombiano y las FARC cruzaron duras declaraciones el miércoles, después de que la guerrilla dijera que seguirá capturando a efectivos de las Fuerzas Armadas un día antes de reiniciar las negociaciones de paz en Cuba para poner fin a un largo y sangriento conflicto.

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) plantearon la necesidad de un alto el fuego mientras las partes estén sentadas en la mesa de diálogo, pero las autoridades afirman que esa opción sólo será viable si el proceso concluye con éxito.

Pese a las tensiones evidentes desde que comenzaron las conversaciones en noviembre de 2012, los representantes del Gobierno y de los insurgentes reconocieron en enero que existen coincidencias en el contenido de la agenda en discusión.

El jefe del equipo negociador del Gobierno, Humberto de la Calle, insistió el miércoles en que no habrá un alto el fuego bilateral y descartó la firma de tratados parciales para regular la confrontación como pide la guerrilla.

"Se equivocan radicalmente si piensan que con acciones de este tipo van a obligar al Gobierno a un cese del fuego bilateral. Eso sólo ocurrirá si se firma un acuerdo final de paz", dijo De la Calle a periodistas antes de viajar a Cuba.

"Vamos a La Habana para terminar el conflicto, que es lo que pactamos, y si no es así, que nos lo digan de una vez para no hacerle perder el tiempo al Gobierno ni a los colombianos", advirtió el abogado y ex vicepresidente de Colombia.

La fuerte reacción se produjo después de que las FARC anunciaran que continuarán capturando personal de las Fuerzas Militares y de la Policía Nacional, lo que fue interpretado por analistas como presión de la guerrilla al Gobierno.

Las FARC hicieron su anuncio después de secuestrar el fin de semana a dos policías en una zona montañosa del suroeste de Colombia, en la primera acción de este tipo durante el diálogo de paz.

"Nos reservamos el derecho a capturar como prisioneros a los miembros de la fuerza pública que se han rendido en combate. Ellos se llaman prisioneros de guerra, y este fenómeno se da en cualquier conflicto que haya en el mundo", dijeron las FARC en un comunicado emitido el martes por la noche desde La Habana.

La advertencia de la guerrilla dejó abierta la puerta para cometer nuevas retenciones de efectivos de las Fuerzas Armadas, lo que supondría un aumento de la confrontación pese a la negociación con el Gobierno del presidente Juan Manuel Santos.

DIÁLOGO EN MEDIO DE CONFRONTACIÓN

Las FARC declararon el 20 de noviembre, al comienzo del diálogo, una tregua unilateral de dos meses y cuando ésta venció reanudaron sus ataques contra la infraestructura económica del país y contra las Fuerzas Armadas ante la negativa del Gobierno de pactar un alto el fuego bilateral.

El Gobierno ha mantenido las operaciones militares contra los rebeldes y en medio de la tregua unilateral realizó bombardeos en los que murieron al menos 34 guerrilleros.

El grupo rebelde, acusado de obtener millonarios ingresos del narcotráfico aunque sus jefes lo niegan, anunció en febrero de 2012 la suspensión de los secuestros económicos, una de sus principales fuentes de financiación, decisión que facilitó el inicio de la negociación de paz.

Pero las FARC no mencionaron en esa ocasión la suspensión de los secuestros de efectivos de las Fuerzas Armadas ni de políticos, que usaron en el pasado para presionar un intercambio de esos rehenes por guerrilleros encarcelados y para ganar protagonismo.

El grupo rebelde llegó a tener en su poder a más de 60 rehenes por motivos políticos, incluidos militares de rango, policías, ex congresistas, tres estadounidenses y la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt.

A finales de los 90 las FARC capturaron a más de 400 soldados y policías en varios combates y asaltos a cuarteles y pueblos, rehenes que fueron intercambiados por rebeldes presos durante el fallido proceso de paz con el ex presidente Andrés Pastrana.

/Por Luis Jaime Acosta/

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