Brasil revisa sus normas de seguridad tras el incendio de la discoteca

martes 29 de enero de 2013 21:58 CET
 

SANTA MARIA, Brasil (Reuters) - La muerte de 234 personas en el incendio de una discoteca en el sur de Brasil desató el martes una ola de fiscalizaciones para evitar una nueva tragedia y mostrar que el país está haciendo los deberes de cara al Mundial de fútbol y a los Juegos Olímpicos.

Supervivientes del caos desatado el domingo en la discoteca Kiss de la ciudad de Santa María relataron que el local estaba abarrotado, la ruta de evacuación estaba mal señalizada, la única puerta estaba bloqueada y los extintores no funcionaban.

Eso sin contar la aparente causa del incendio: una bengala encendida por un grupo de música, en una clara violación de las normas de seguridad.

"Estamos en shock", dijo a Reuters el vicealcalde de Manaus, Bosco Saraiva, tras cerrar por razones de seguridad 17 de las 27 discotecas inspeccionadas el lunes.

"No tengo dudas de que los parámetros (de seguridad) van a cambiar en Brasil", añadió desde la ciudad situada en el corazón de la Amazonia. "Lamentablemente, la situación es grave".

Las autoridades revisaron en la tarde del martes el número de muertos, que subió de 231 a 234 porque al parecer algunas víctimas no habían sido contabilizadas.

En Santa María, una ciudad universitaria del próspero estado de Río de Grande do Sul, los familiares y amigos de las víctimas exigieron respuestas a medida que el luto daba paso a la ira por la tragedia.

La tragedia puso a la mayor economía de América Latina frente al espejo de sus propias deficiencias y atizó el debate sobre la preparación del país que organizará la Copa Mundial de fútbol de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016.

La presidenta Dilma Rousseff, conmocionada tras visitar el lugar del incendio, fue clarísima en una reunión el lunes con varios alcaldes: "Delante de esta tragedia tenemos el deber de asumir el compromiso y asegurar que jamás se repetirá".   Continuación...

 
La muerte de 234 personas en el incendio de una discoteca en el sur de Brasil desató el martes una ola de fiscalizaciones para evitar una nueva tragedia y mostrar que el país está haciendo los deberes de cara al Mundial de fútbol y a los Juegos Olímpicos. En la imagen, una mujer se arrodilla cerca de la discoteca Kiss en la ciudad brasileña de Santa María, a 301 km al oeste de la capital del estado Porto Alegre, el 29 de enero de 2013. REUTERS/ Ricardo Moraes