29 de enero de 2013 / 20:54 / hace 5 años

Brasil revisa sus normas de seguridad tras el incendio de la discoteca

SANTA MARIA, Brasil (Reuters) - La muerte de 234 personas en el incendio de una discoteca en el sur de Brasil desató el martes una ola de fiscalizaciones para evitar una nueva tragedia y mostrar que el país está haciendo los deberes de cara al Mundial de fútbol y a los Juegos Olímpicos.

La muerte de 234 personas en el incendio de una discoteca en el sur de Brasil desató el martes una ola de fiscalizaciones para evitar una nueva tragedia y mostrar que el país está haciendo los deberes de cara al Mundial de fútbol y a los Juegos Olímpicos. En la imagen, una mujer se arrodilla cerca de la discoteca Kiss en la ciudad brasileña de Santa María, a 301 km al oeste de la capital del estado Porto Alegre, el 29 de enero de 2013. REUTERS/ Ricardo Moraes

Supervivientes del caos desatado el domingo en la discoteca Kiss de la ciudad de Santa María relataron que el local estaba abarrotado, la ruta de evacuación estaba mal señalizada, la única puerta estaba bloqueada y los extintores no funcionaban.

Eso sin contar la aparente causa del incendio: una bengala encendida por un grupo de música, en una clara violación de las normas de seguridad.

“Estamos en shock”, dijo a Reuters el vicealcalde de Manaus, Bosco Saraiva, tras cerrar por razones de seguridad 17 de las 27 discotecas inspeccionadas el lunes.

“No tengo dudas de que los parámetros (de seguridad) van a cambiar en Brasil”, añadió desde la ciudad situada en el corazón de la Amazonia. “Lamentablemente, la situación es grave”.

Las autoridades revisaron en la tarde del martes el número de muertos, que subió de 231 a 234 porque al parecer algunas víctimas no habían sido contabilizadas.

En Santa María, una ciudad universitaria del próspero estado de Río de Grande do Sul, los familiares y amigos de las víctimas exigieron respuestas a medida que el luto daba paso a la ira por la tragedia.

La tragedia puso a la mayor economía de América Latina frente al espejo de sus propias deficiencias y atizó el debate sobre la preparación del país que organizará la Copa Mundial de fútbol de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016.

La presidenta Dilma Rousseff, conmocionada tras visitar el lugar del incendio, fue clarísima en una reunión el lunes con varios alcaldes: “Delante de esta tragedia tenemos el deber de asumir el compromiso y asegurar que jamás se repetirá”.

En Sao Paulo, la mayor ciudad de Brasil con un vibrante ambiente nocturno, el alcalde Fernando Haddad ordenó revisar las normas de seguridad para grandes concentraciones de público y convocó una reunión con empresarios del espectáculo.

La prensa informó de esfuerzos similares de control en otras grandes ciudades como Brasilia, Cuiabá, Fortaleza y Porto Alegre, todas ellas sedes del Mundial, igual que Manaus y Sao Paulo.

Gilberto Carvalho, un influyente asesor de Rousseff, dijo que la tragedia de Santa María podría llevar a la aprobación de nuevas leyes de seguridad.

“Pero la cuestión es sobre todo una fiscalización rigurosa”, añadió a periodistas en Brasilia. “No es posible que un local esté funcionando con el permiso caducado. No podemos admitir más eso”.

Según responsables, la licencia de funcionamiento de la discoteca Kiss estaba caducada desde hacía meses y sus propietarios estaban tramitando su renovación.

DENUNCIAS POR TWITTER

Los brasileños se tomaron la fiscalización por cuenta propia.

El diario O Estado de S. Paulo invitó por ejemplo a sus lectores a trazar un “mapa de las discos inseguras” a través de las redes sociales.

“Coloque fotos (…) de la discoteca que considera insegura, con hashtag #baladainsegura, informando el nombre, dirección y los problemas que vio”, escribió Eduardo Araujo en Twitter.

La policía detuvo el lunes a dos propietarios de la discoteca Kiss y dos miembros de la banda Gurizada Fandangueira. No fueron presentados cargos, pero los bienes de los empresarios fueron bloqueados.

Supervivientes dijeron que el aislamiento acústico del techo del local se inflamó después de que uno de los músicos encendiera una bengala durante el espectáculo.

Pero, según la fiscal Valeska Agostini, los miembros de la banda sostienen que el incendio fue provocado en realidad por un cortocircuito.

“Dijeron que la bengala era de ‘fuego frío’, sin pólvora, y que no podía incendiar ningún tipo de material”, dijo la fiscal al diario O Estado de S. Paulo.

La tragedia de la discoteca fue al parecer una sucesión de errores. Los bomberos dijeron que en la madrugada del incendio, el local con capacidad para 691 personas tenía más de 1.000. La única salida estaba mal señalizada y además fue momentáneamente bloqueada por los guardias de seguridad.

Testigos dijeron que los extintores no funcionaban y personal del local intentó apagar el fuego arrojando vasos con agua.

“Ya se observa un brote de actividad normativa y fiscalizadora entre los alcaldes de otras localidades”, dijo el diario Folha de S. Paulo en un editorial. “Que no se agote en el oportunismo inconsecuente de siempre”, añadió.

Folha dijo que Brasil debe unificar sus normas de seguridad, que actualmente superponen reglas de bomberos y de las autoridades municipales.

Según el propietario de varios locales nocturnos en Sao Paulo, los permisos son complejos de obtener y los trámites acaban siendo monopolizados por intermediarios que cobran comisiones ilegales por “facilitar” el proceso.

“Las inspecciones en este país son un chiste”, dijo el empresario a Reuters con la condición de no ser identificado. “Va a haber un cambio. Tiene que haberlo”.

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