29 de enero de 2013 / 14:13 / en 5 años

El Ejército advierte del colapso de Egipto por la turbulencia política

El jefe del Ejército de Egipto dijo el martes que las disputas políticas están empujando al país al borde del colapso, una severa advertencia de los militares que gobernaron hasta el año pasado, mientras su primer presidente elegido democráticamente tiene problemas para contener la sangrienta violencia callejera. Imagen de una manifestación contra el presidente Mohamed Mursi el 28 de enero con lemas contra él, celebrada a pesar del toque de queda nocturno en la ciudad portuaria de Suez.Stringer

EL CAIRO (Reuters) - El jefe del Ejército de Egipto dijo el martes que las disputas políticas están empujando al país al borde del colapso, una severa advertencia de los militares que gobernaron hasta el año pasado, mientras su primer presidente elegido democráticamente tiene problemas para contener la sangrienta violencia callejera.

El general Abdel Fattah al Sisi, designado el año pasado por el presidente Mohamed Mursi para encabezar las Fuerzas Armadas, agregó en un comunicado que uno de los principales objetivos de haber desplegado tropas en las ciudades sobre el canal de Suez es proteger una vía marítima crucial para la economía de Egipto y el comercio mundial.

Los comentarios de Sisi, publicados en la página oficial en Facebook del Ejército, se producen tras las 52 muertes por los desórdenes y escaramuzas de la semana pasada en el país, que resaltaron la agudización de la crisis que encaran Egipto y su jefe de Estado islamista.

Mursi afronta dificultades para reanimar la economía y necesita empezar a preparar al país para las elecciones parlamentarias que deberán celebrarse en unos meses, con las que se pretende cimentar la incipiente democracia.

La violencia había cedido en buena parte el martes, aunque algunos grupos de jóvenes lanzaron piedras a la policía cerca de la plaza Tahrir, en El Cairo.

No parece probable que Sisi esté indicando que el Ejército quiere asumir el poder que mantuvo durante seis décadas desde el fin del colonialismo y durante un periodo interino tras el derrocamiento de Hosni Mubarak hace dos años.

Pero su discurso envía un poderoso mensaje de que la mayor institución de Egipto, que cuenta con un importante papel en la economía y la seguridad porque recibe directamente unos elevados subsidios de Estados Unidos, está preocupada por el destino de la nación tras cinco días de graves turbulencias.

"La continuación de la lucha de las diferentes fuerzas políticas (...) por la gestión de los asuntos estatales podría llevar al colapso del Estado", dijo Sisi, que también es ministro de Defensa.

MILITARES INQUIETOS

El militar agregó que los desafíos económicos, políticos y sociales que afronta el país representan "una verdadera amenaza para la seguridad de Egipto y la cohesión del Estado", por lo que las Fuerzas armadas seguirían siendo "un sólido bloque unificado" sobre el cual descansaría el país.

Sisi fue designado por Mursi después de que el Ejército entregara en junio el poder el nuevo presidente y después de que éste despidiera al mariscal de campo Husein Tantawi, quien estuvo a cargo de la dirección del país durante la transición.

Casi siete meses después de que Mursi asumiera el poder, los políticos se muestran profundamente polarizados.

Los opositores rechazaron el lunes un llamamiento al diálogo de Mursi que buscaba detener la violencia. En lugar de eso, los manifestantes salieron a las calles de El Cairo, Alejandría y tres ciudades al borde del canal de Suez - Port Said, Ismailia y Suez - en las que el presidente había declarado el estado de emergencia.

El martes, miles de personas salieron a las calles nuevamente en Port Said para expresar su consternación por las muertes de dos personas en escaramuzas, lo que llevó a 42 la cifra total de fallecidos sólo en la ciudad portuaria mediterránea.

"La ley marcial, el estado de emergencia y los arrestos de civiles por parte del Ejército no son la solución a la crisis", dijo Ahmed Maher, del Movimiento 6 de Abril que ayudó a galvanizar el levantamiento de 2011.

"Todo esto lo único que hará será provocar aún más a los jóvenes. La solución tiene que ser una solución política que afronte las raíces del problema".

El martes por la tarde en El Cairo, la policía disparó nuevamente gases lacrimógenos contra grupos de jóvenes que les lanzaban piedras en la plaza Tahrir, el centro de la revuelta del 2011. Pero los choques eran menos intensos que los del día anterior y los coches podían circular por la zona.

Estos disturbios, cada vez más habituales, frustran a muchos ciudadanos, deseosos de recuperar el orden y el crecimiento económico.

/Por Edmund Blair y Tom Perry/

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