Human Rights Watch denuncia que los rebeldes sirios destruyen una zona chií

miércoles 23 de enero de 2013 15:27 CET
 

BEIRUT (Reuters) - Rebeldes sirios quemaron y saquearon sitios religiosos de las minorías, dijo el miércoles Human Rights Watch, mientras la más prolongada y sangrienta de las revueltas de la Primavera Árabe se vuelve cada vez más sectaria.

La rebelión de 22 meses contra el presidente Bashar el Asad comenzó como un movimiento de protesta pacífico pero se ha convertido en una guerra civil, que enfrenta a los insurgentes mayoritariamente suníes con las fuerzas dominadas por la minoría alauí de Asad, una rama del islam chií.

En la provincia de Idlib, en el norte del país, donde los rebeldes han ganado amplios territorios a las fuerzas del Gobierno, el grupo de defensa de los derechos humanos con sede en Nueva York dijo que los combatientes de la oposición destruyeron un sitio religioso chií dedicado al mártir Hussein.

Un vídeo publicado en Internet mostró a insurgentes levantando rifles y brindando mientras el lugar sagrado en el pueblo de Zarzour, que fue tomado por los rebeldes en diciembre, se quemaba de fondo.

En las imágenes, que Reuters no pudo verificar de manera independiente, un hombre anuncia la "destrucción de las guaridas de los chiíes y Rafida", un término denigrante usado contra esa comunidad.

Human Rights Watch dijo que los combatientes locales habían responsabilizado al Gobierno de Siria por el daño, pero agregó que residentes indicaron que los insurgentes habían iniciado el fuego cuando tomaron control del pueblo.

Arabia Saudí -potencia suní regional- e Irán -comandada por chiíes- han respaldado a los bandos opuestos en la guerra civil siria, lo que eleva los temores de que el país pueda convertirse en un frente de batalla de la división sectaria que se expanda hacia las vecinas Líbano, Jordania, Irak y Turquía.

El conflicto en Siria ha provocado la muerte de más de 60.000 personas y ha llevado a más de 650.000 a huir del país, según estimaciones de Naciones Unidas.

La indisciplina y los saqueos por parte de los rebeldes han minado el apoyo civil a su causa en algunas áreas, especialmente entre los grupos minoritarios, y dañado la capacidad de los insurgentes de avanzar contra las fuerzas del Gobierno.

Los países extranjeros que respaldan a la oposición son cautelosos en el apoyo a la revuelta debido a los matices sectarios cuya importancia crece cada vez más.

/Por Alexander Dziadosz/