22 de enero de 2013 / 16:58 / hace 5 años

En una muestra de unidad, Alemania y Francia prometen una mayor unión

BERLIN (Reuters) - Los dirigentes de Alemania y Francia se comprometieron el martes a reducir sus diferencias sobre la divisa común europea y a desvelar propuestas conjuntas para una mayor integración, en un encuentro con motivo del cincuagésimo aniversario del pacto que selló la reconciliación entre ambos países tras dos guerras mundiales.

Los dirigentes de Alemania y Francia se comprometieron el martes a reducir sus diferencias sobre la divisa común europea y a desvelar propuestas conjuntas para una mayor integración, en un encuentro con motivo del cincuagésimo aniversario del pacto que selló la reconciliación entre ambos países tras dos guerras mundiales. Imagen de Merkel y Hollande en la reunión conjunta de las cámaras parlamentarias celebrada el 22 de enero en el Reichstag en Berlín. REUTERS/Fabrizio Bensch

La conservadora Angela Merkel y el socialista François Hollande han tenido una relación incómoda desde que el presidente francés asumió el poder hace ocho meses con la promesa de revertir las políticas de austeridad respaldadas por Alemania destinadas a apuntalar la eurozona, golpeada por la crisis .

Pero ambos - nacidos con menos de un mes de diferencia en el verano de 1954 - pusieron el énfasis en los valores que les unen y alabaron la importancia de la asociación francoalemana después de siglos de enfrentamientos que acabaron en dos guerras mundiales y que llevaron a los historiadores a hablar de “enemistad hereditaria”.

“Los jóvenes de nuestros países tienen la gran fortuna de no haber conocido nunca nada más que la paz y la democracia”, dijo Hollande en una intervención en el Reichstag ante una sesión conjunta de ambas cámaras parlamentarias.

Pero añadió que la juventud afronta ahora “una crisis económica y social de duración sin precedentes” que requiere de esfuerzos comunes para impulsar la producción económica y la creación de empleo.

Merkel, que habló antes en una conferencia de prensa conjunta con Hollande, dijo que ambos afrontarán una de las cuestiones que más los divide: una mayor integración económica y fiscal en la UE, y que presentarán propuestas conjuntas antes del Consejo Europeo de junio.

Además afirmó que apoyará al candidato francés para el nuevo organismo supervisor de la banca europea, que se espera esté en marcha el año que viene bajo el paraguas del Banco Central Europeo.

La crisis de deuda que comenzó hace tres años en Grecia e incluso llegó a a amenazar con engullir a Francia en su peor momento ha expuesto las deficiencias estructurales en el enorme experimento europeo que ha sido el euro, obligando a sus integrantes a estudiar un refuerzo de su cooperación.

Pero Berlín y París tienen visiones claramente diferentes sobre cómo debería ser la mayor unión monentaria, ya que mientras Merkel prefiere un control más estricto sobre los presupuestos, Hollande apuesta por una mayor solidaridad en la forma de un presupuesto para la eurozona que afronte los choques económicos.

“Tratan sobre una cooperación más profunda en política económica con el objetivo de la seguridad social, el empleo, el crecimiento y la estabilidad financiera”, dijo Merkel respecto a las propuestas conjuntas que se presentarán en mayo.

ENTERRAR EL HACHA DE GUERRA

El Tratado de Amistad firmado en 1963 en el Palacio del Elíseo por el entonces canciller alemán Konrad Adenauer y el entonces presidente galo Charles de Gaulle enterró el hacha de guerra casi dos décadas después del final de la Segunda Guerra Mundial.

Quizá la imagen más poderosa de la reconciliación la protagonizaron Helmut Kohl y François Mitterrand en 1984, cuando se dieron la mano en el lugar de la batalla de Verdún, en la que 70.000 alemanes y franceses murieron en la Primera Guerra Mundial.

Ambos pusieron los cimientos de la unión económica y monetaria, con la que Francia esperaba dominar a la Alemania unificada en 1990.

Pero la misma combinación de un socialista en el Elíseo y una conservadora en Berlín no comenzó con buenos resultados.

Tras un breve flirteo con Italia y España a mediados de 2012 que alimentó los rumores sobre un pacto antialemán en el sur de Europa, Hollande se ha vuelto hacia Berlín, deseoso de no asociarse demasiado con la problemática periferia del euro en un momento en el que la propia economía francesa está titubeando y necesita reformas.

Después de seis meses de darse la mano, ambos se besaron en la mejilla en esta última reunión y se tutearon en la cena en la cancillería el lunes.

Esa misma noche respondieron a las preguntas de estudiantes franceses y alemanes durante más de una hora. El martes por la noche asistirán a un concierto de la Filarmónica de Berlín.

“No se os escapa que no pertenecemos a la misma familia política. A pesar de eso, si uno mira atrás hacia los últimos ocho meses, estoy muy contento con lo que han podido lograr Francia y Alemania para sacar a la eurozona de la crisis”, dijo Hollande.

En una declaración conjunta, dijeron que animarán a empresarios, sindicatos y trabajadores de sus países para que creen grupos de trabajo conjuntos que hagan propuestas sobre competitividad.

Además, Francia agradeció la oferta alemana de apoyo material y político para su intervención militar en Mali.

/Por Andreas Rinke y Emmanuel Jarry/

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