Los civiles del norte de Mali, entre el miedo y la esperanza

miércoles 16 de enero de 2013 20:13 CET
 

BAMAKO (Reuters) - En las remotas ciudades desérticas del norte de Mali, los civiles cansados del violento dominio de los rebeldes islamistas esperan que las tropas francesas puedan expulsarles, pero temen quedarse atrapados en el fuego cruzado conforme los combatientes intentan mezclarse con la población local.

Varios residentes con los que Reuters contactó por teléfono en Gao, Kidal y Tombuctú, localidades que acogen unas decenas de miles de personas, dijeron que los milicianos se mantienen fuera de vista de los ataques aéreos franceses, pero que aún pueden presentar batalla.

La rama norteafricana de Al Qaeda, Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), y sus aliados de las locales MUJWA y Ansar Dine expulsaron al Ejército maliense hace nueve meses e impusieron una rígida forma de ley islámica en las localidades oasis que ocuparon en una zona de miles de millas en el Sáhara. Tienen algunos simpatizantes locales, pero muchos vecinos dicen que quieren que se marchen.

"Hay una gran esperanza", dijo un hombre de Tombuctú, una antigua ciudad comercial situada 700 kilómetros al nordeste de la capital, Bamako. "Esperamos que la ciudad esté liberada pronto".

"La gente espera con ansia la llegada de tropas de tierra", añadió.

Los rebeldes, que han abanadonado puestos de mando establecidos y evitan viajar en sus convoyes familiares pero fáciles de identificar de camionetas con ametralladoras, han ocupado casas particulares, sembrando el temor a que puedan ver a los civiles como escudos humanos.

"Los yihadistas han dejado sus eficios habituales por otras casas más discretas", explicó el vecino de Tombuctú.

Como todos los testigos de zonas en poder rebelde, el residente no quiso hacer público su nombre por miedo a represalias de combatientes rebeldes, cuyo gobierno se ha visto marcado por amputaciones y ejecuciones públicas. Algunos vecinos ya han sido acusados de espiar para sus enemigos.

Aún no se han producido ataques aéreos sobre Tombuctú, pero en Gao, 300 kilómetros más al este y bastión del grupo armado local MUYAO, los aviones franceses arrasaron un campo de entrenamiento y un arsenal.   Continuación...

 
En las remotas ciudades desérticas del norte de Mali, los civiles cansados del violento dominio de los rebeldes islamistas esperan que las tropas francesas puedan expulsarles, pero temen quedarse atrapados en el fuego cruzado conforme los combatientes intentan mezclarse con la población local. En la imagen, Yacuba Konate, de 56 años, lleva uan bandera francesa para mostrar su apoyo a la intervención militar francesa en Mali, en la capital del país, Bamako, el 13 de enero de 2013. REUTERS/Joe Penney