Putin firma ley que prohíbe a estadounidenses adoptar niños rusos

viernes 28 de diciembre de 2012 15:35 CET
 

MOSCÚ (Reuters) - El presidente ruso, Vladimir Putin, firmó el viernes una ley que prohíbe a estadounidenses adoptar a niños rusos e impone otras sanciones en represalia por una nueva norma relacionada con los derechos humanos en Estados Unidos que, según el mandatario del Kremlin, está envenenando las relaciones entre ambos países.

La ley rusa, que ha despertado indignación entre los liberales rusos y los defensores de los derechos del niño, entrará en vigencia el 1 de enero. Washington considera que la norma está equivocada y sostiene que vincula el destino de los niños con "consideraciones políticas que no tienen relación".

Es probable que la legislación agudice las tensas relaciones entre Estados Unidos y Rusia y aseste un golpe a la imagen de Putin en el exterior.

Cincuenta y dos niños que iban a ser adoptados por ciudadanos estadounidenses permanecerán en Rusia, informó la agencia de noticias Interfax al citar al defensor ruso de los derechos del niño, Pavel Astakhov.

La norma, cuyo texto fue divulgado por el Kremlin, también veta a las organizaciones sin ánimo de lucro financiadas por Estados Unidos, y prohíbe los visados y congela los activos de los estadounidenses acusados de violar los derechos de ciudadanos rusos en el extranjero.

Legisladores partidarios del Kremlin elaboraron inicialmente un borrador del proyecto de ley en respuesta a la nueva norma estadounidense conocida como Ley Magnitsky, que prohíbe el ingreso de ciudadanos rusos acusados de estar involucrados en la muerte del abogado anticorrupción Sergei Magnitsky en una cárcel rusa en 2009, y otros supuestos abusos a los derechos humanos.

/Por Alissa de Carbonnel/

 
El presidente ruso, Vladimir Putin, sancionó el viernes la ley que prohíbe a estadounidenses adoptar a niños rusos, informó el Kremlin. En la imagen, de 27 de diciembre, el presidente ruso, Vladimir Putin, asiste a una sesión del Consejo de Estado en el Kremlin de Moscú. REUTERS/Natalia Kolesnikova/Pool