Los colegios afrontan la tragedia mientras Newton celebra los funerales

lunes 17 de diciembre de 2012 22:28 CET
 

FAIRFIELD/NEWTOWN, EEUU (Reuters) - Un niño fue enterrado el lunes con la camiseta de fútbol americano de su ídolo en un pequeño ataúd blanco, mientras que globos y un oso de peluche servían de marco en el funeral de uno de sus compañeros de curso asesinado la semana pasada en un poblado de Connecticut, en Estados Unidos.

Los dos funerales dieron inicio a lo que será una semana de servicios religiosos y entierros de los 20 niños y seis adultos asesinados a mansalva el viernes en la escuela primaria Sandy Hook de Newtown.

La masacre generó olas de ansiedad en el país, en el primer día de clases desde que un hombre armado de 20 años abrió fuego el viernes en la escuela del poblado de Connecticut.

A pocas horas del inicio de la jornada escolar, se declaró el cierre de escuelas en dos pueblos cercanos en Connecticut y Nueva York. En California, Indiana y Tennessee, autoridades arrestaron el domingo a hombres que amenazaron con atacar escuelas.

En tanto, las escuelas de Newtown permanecieron cerradas el lunes, tras un fin de semana de desconsuelo después de que Adam Lanza acabara con la vida de 28 personas, incluidas la de su madre y la suya.

Dos pequeños ataudes marcaron la primera oleada de funerales cuando Noah Pozner y Jack Pinto, ambos de seis años, fueron enterrados en la tarde del lunes. Noah fue la víctima más joven de la matanza mientras que su hermana melliza, Arielle, escapó sin daños.

Bajo un cielo gris, la policía y los perros que rastrean explosivos desarrollaron una búsqueda preventiva en la calle adornada con globos blancos en las afueras de una casa funeraria de Fairfield, Connecticut, donde se recordó la vida de Noah.

Un oso de peluche y un ramo de flores blancas aparecían bajo un árbol fuera de un servicio judío lleno de gente.

"Noah era un pequeño niño travieso", dijo su familia en un obituario en el diario local Newtown Bee.   Continuación...

 
La pequeña localidad estadounidense de Newtown, en Connecticut, celebraba el lunes los primeros dos de los 20 funerales de los niños que murieron la semana pasada asesinados en sus aulas, mientras el resto del país retomaba la actividad escolar con una seguridad reforzada. En la imagen, una mujer abraza a un niño en el exterior del tanatorio Honan, donde la familia del niño de seis años Jack Pinto iba a celebra su funeral, en Newtown, Connecticut, el 17 de diciembre de 2012. REUTERS/Mike Segar