El tifón Bopha mata a 379 personas y barre refugios en Filipinas

jueves 6 de diciembre de 2012 17:28 CET
 

NUEVO BATÁN, Filipinas (Reuters) - Los servicios de rescate buscaban el jueves entre el barro, los escombros y los árboles caídos a supervivientes del paso de un poderoso tifón en el sur de Filipinas que mató a casi 400 personas y dejó casi la misma cifra de desaparecidos.

El tifón Bopha, con vientos de hasta 120 kilómetros por hora y rachas de hasta 150 kph, se desplazaba con dirección oeste-noroeste en el centro de Filipinas y se esperaba que el viernes llegara al mar de China Oriental, después de destrozar la isla de Mindanao, rica en recursos naturales.

La Agencia Nacional de Desastres indicó que 379 personas perdieron la vida después de que Bopha desatara aluviones e inundaciones junto a la costa y en localidades costeras y mineras del interior en las provincias del Valle de Compostela y Davao Oriental.

El número de muertos podría aumentar, puesto que los responsables gubernamentales en estas provincias han informado de un gran número de desaparecidos.

"Es la primera vez que un tifón del tipo tres cruza nuestra provincia", declaró el gobernador del Valle de Compostela, Arturo Uy.

"Evacuamos a la gente de las riberas y las costas, pero las inundaciones y los fuertes vientos golpearon no solo las riberas, sino también lugares en los que los ciudadanos se suponía que estaban seguros", agregó.

El gobernador afirmó que solo en su provincia hay casi 600 desaparecidos y explicó que un edificio, un centro sanitario y un tribunal cubierto en Nuevo Batán en el que se refugiaron los vecinos fueron arrasados por el agua y el barro.

Alrededor de 20 tifones golpean Filipinas cada año, y suelen causar muertos. Hace casi un año, el tifón Washi mató a 1.500 personas en Mindanao, aunque la mayoría tocan tierra más al norte.

SUPERVIVIENTES   Continuación...

 
Los servicios de rescate encontraron el jueves con vida a un hombre de 54 años que sobrevivió dos días a base de cocos después de que un poderoso tifón destrozara el sur de Filipinas, matando a 342 personas y dejando cientos de desaparecidos. Imagen del 6 de diciembre de uno de los supervivientes, Carlos Agang, en la camilla en la que fue trasladado tras ser rescatado en el pueblo de Nuevo Batán, en la provincia del Valle de Compostela, en el sur de Filipinas. REUTERS/Stringer