20 de noviembre de 2012 / 19:03 / en 5 años

La debacle en la derecha francesa abre la puerta a Sarkozy

Unas elecciones polémicas que colocaron a Jean-François Copé al frente del principal partido conservador de Francia han dejado a la formación amargamente dividida y sin un candidato presidencial claro para 2017, abriendo una ventana para el regreso del ex presidente Nicolas Sarkozy. En la imagen, el diputado y líder del partido francés UMP Jean-François Copé, en el Parlamento, el 20 de noviembre de 2012.Charles Platiau

PARÍS (Reuters) - Unas elecciones polémicas que colocaron a Jean-François Copé al frente del principal partido conservador de Francia han dejado a la formación amargamente dividida y sin un candidato presidencial claro para 2017, abriendo una ventana para el regreso del ex presidente Nicolas Sarkozy.

Copé, que está a la derecha del principal partido de la oposición, se impuso al moderado ex primer ministro François Fillon por un estrecho margen de 98 votos de 175.000, tras más de 24 horas de discusiones sobre el recuento y acusaciones de relleno de urnas.

La disputada victoria desató un enfrentamiento verbal entre ambos bandos, despertando el temor a una posible ruptura o a un feudo prolongado como los que han debilitado a la derecha francesa durante las últimas tres décadas.

Aunque que Copé, de 48 años, liderará el partido durante tres años, la hostilidad en el bando rival podría privarle de apoyo para una candidatura presidencial en 2017 y alimentar la búsqueda de un líder que se mantuvo por encima de las disputas: Sarkozy.

"Difícilmente podría haber un resultado mejor para Sarkozy", señaló Jerome Fourquet, analista de la encuestadora IFOP. "Copé tiene un problema de legitimidad y Fillon está fuera de la carrera, lo que elimina cualquier obstáculo importante a su regreso en 2017".

Sin embargo, Sarkozy perdió las presidenciales en mayo ante el socialista Hollande debido a un amplio rechazo a su personalidad agresiva e hiperactiva. Esos sentimientos se han suavizado desde que se retiró de la política activa, pero podrían volver.

El resultado también podría impulsar al ultraderechista Frente Nacional de Marine Le Pen antes de las elecciones municipales y europeas de 2014, ya que los votantes que simpatizaron con la actitud dura de Copé en inmigración y religión pero quedaron descontentos por la debacle electoral podrían pasarse al bando de Le Pen.

Sarkozy empleó su tiempo al frente del UMP como anteasala para su campaña presidencial contra la socialista Ségolène Royal en 2007, afinando su programa político y su red de contactos mientras destacaba sus diferencias con su predecesor, Jacques Chirac.

Copé, abogado y aliado de Sarkozy al que también se conoce como infatigable rival político, alberga ambiciones similares y ha atraído a una nueva generación de activistas con un discurso duro sobre inmigración y contra las demostraciones musulmanas públicas.

Sin embargo, carece del impulso del que disfrutaba Sarkozy en 2007, y también de su experiencia, y ha dicho que se haría a un lado si su mentor decide volver a presentarse.

TIEMPO PARA CURAR HERIDAS

Fillon rechazó los primeros intentos de Copé por sanar la herida causada por las elecciones del domingo, denunciando una "fractura política y moral" en el partido. Rechazó una oferta para hacerle vicepresidente del UMP y boicoteó una reunión de líderes del partido en el Parlamento el martes.

Esos conflictos internos eran comunes antes de que Chirac crease el UMP para unificar a las facciones rivales de centroderecha, después del inesperado segundo lugar que logró el líder de ultraderecha Jean-Marie le Pen en las elecciones presidenciales de 2002.

Algunos analistas dicen que sin una reconciliación rápida, el UMP se arriesga a dividirse en una corriente de centroderecha leal a Fillon, que según los sondeos representa a dos tercios de los votantes conservaduras, y una facción más dura que apoye a Copé.

Pero Fillon podría necesitar la maquinaria del UMP si quiere presentarse a alcalde de París en 2014, ya que el centro político está lleno de partidos minoritarios con menos poder.

Incluso si no hay una fractura, Copé tendrá que trabajar duro para devolver el partido a una posición fuerte, ahora que Hollande ha emprendido un programa económico más ambicioso.

Marine Le Pen, por su parte, dijo que su Frente Nacional sacará beneficio del desencanto entre votantes del UMP.

"Esto refuerza nuestra posición como el primer partido de oposición en el país", dijo. "Hoy me dirijo a todos los partidarios decepcionados del UMP para que vengan y se unan a nosotros".

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