13 de noviembre de 2012 / 10:35 / en 5 años

Tres mujeres se entrecruzan en la caída de David Petraeus

Jill Kelley es una persona conocida en el ámbito militar de Tampa, Florida, que trabaja como voluntaria para facilitar las relaciones entre los soldados en el extranjero y sus familias destinadas a la base aérea de MacDill. También es una amiga de David Petraeus, y sin embargo parece haber contribuido a su demoledora caída y salida como director de la CIA. Fueron las quejas de Kelley sobre correos acosadores que recibía de la amante de Petraeus, Paula Broadwell, las que provocaron una investigación del FBI que después expuso la relación extramarital del general y llevó a su dimisión la semana pasada. En la imagen, dos fotografías de Jill Kelley (I) en Tampa, Florida, el 12 de noviembre, y su biógrafa, Paula Broadwell, en una foto de archivo de la ISAF. REUTERS/Brian Blanco/ISAF/Handout

(Reuters) - Jill Kelley es una persona conocida en el ámbito militar de Tampa, Florida, que trabaja como voluntaria para facilitar las relaciones entre los soldados en el extranjero y sus familias destinadas a la base aérea de MacDill.

También es una amiga de David Petraeus, y sin embargo parece haber contribuido a su demoledora caída y salida como director de la CIA.

Fueron las quejas de Kelley sobre correos acosadores que recibía de la amante de Petraeus, Paula Broadwell, las que provocaron una investigación del FBI que después expuso la relación extramarital del general y llevó a su dimisión la semana pasada.

Las personas cercanas a Petraeus han dicho que Kelley es una amiga de la familia y que no había una relación romántica entre ellos. No está claro por qué Broadwell pudo enviarle correos electrónicos amenazadores, pero podría haberla visto como rival por el afecto de Petraeus, según dijeron esas mismas fuentes hablando bajo condición de anonimato.

El escándalo ha manchado la reputación de un respetado general y planteado preguntas sobre cómo gestionó el asunto el FBI y cuándo se enteró la Casa Blanca de la cuestión, que se hizo pública tras las elecciones de EEUU del 6 de noviembre.

También ha arrojado incómodas miradas sobre tres mujeres en la vida de Petraeus: Kelley, Broadwell y su esposa desde hace más de 37 años, Holly, que trabaja en la Oficina de Protección Financiera del Consumidor.

Kelley y su marido, Scott Kelley, cirujano oncólogo de Tampa, se hicieron amigos de Petraeus cuando él estuvo destinado en la base de MacDill entre 2008 y 2010, según personas familiarizadas con el asunto.

Entonces Petraeus era comandante del Mando Central del Ejército, que dirige operaciones en Oriente Próximo y el sur de Asia. Las dos familias socializaron en Tampa y en Washington, indicaron las fuentes.

A diferencia de Broadwell, que se ha mantenido en silencio y lejos del ojo público desde que la historia se descubrió el viernes, Kelley ha emitido un comunicado sobre la amistad de su familia con la de Petraeus y pedido que se respete la privacidad de su familia.

“MUJER ALFA”

Broadwell, de 40 años y que según fuentes envió los correos amenazantes a Kelley, es una oficial militar en la reserva y estudiante de doctorado que vive en Charlotte, Carolina del norte, con su marido y sus dos hijos pequeños.

El FBI registró su casa el lunes, y permaneció casi dos horas en la vivienda.

Broadwell conoció a Petraeus en 2006 cuando estudiaba en Harvard. El general le dio su tarjeta y se ofreció a ayudarla con sus estudios.

En 2010, cuando Petraeus fue nombrado comandante en Afganistán, ella decidió convertir una tesina sobre su liderazgo en un libro, llamado “All In” y que se publicó en enero. Las entrevistas para el libro se produjeron con frecuencia durante escapadas con el general, según dijo luego la autora.

Una persona que conoce a ambos dijo que Broadwell llamó la atención en Afganistán como una “mujer alfa” atractiva, en forma, inteligente y ambiciosa. No era raro que Petraeus tutelase a soldados jóvenes y se interesara por una obra académica, dijo esa persona.

Broadwell no ha respondido a peticiones de hacer comentarios.

No está claro cuánto han interactuado la autora del libro y Holly Petraeus. En los agradecimientos del libro, Broadwell la menciona, pero en las notas no se incluyen entrevistas con ella.

Holly, que conoció a su marido en una cita a ciegas en 1973, ha sido una abnegada esposa de militar que soportó las prolongadas ausencias de su marido en la última década, según dijo Peter Mansoor, oficial ejecutivo de Petraeus en Irak entre 2007 y 2008.

“Han pasado más tiempo separados que juntos, con él en el extranjero en cinco destinos diferentes”, dijo Mansoor.

Desde enero de 2011, ha dirigido una oficina que representa a familias militares en la Oficina de Protección Financiera del Consumidor.

En un intento por explicar el comportamiento de David Petraeus, Mansoor dijo que podría haber tenido problemas con la transición social de su vida en el Ejército a su trabajo en la CIA.

“Creo que (...) se encontró un poco aislado socialmente en la CIA y su manera de salir fue a través de la persona que se hizo más disponible para él, y esa fue Paula Broadwell”, dijo Mansoor.

Holly Petraeus está furiosa con su marido, dijo Mansoor. “Él va a hacer todo lo que pueda para reparar esta relación”, añadió.

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