12 de noviembre de 2012 / 16:17 / hace 5 años

Merkel aplaude el compromiso de Portugal con las reformas

El primer ministro portugués, Pedro Passos Coelho, reiteró el lunes que la única opción del país es continuar con reformas económicas duras mientras que la canciller alemana, Angela Merkel, aprovechó para alabar la determinación del país y garantizar que Alemania seguiría siendo un país "solidario". En la imagen, la canciller alemana, Angela Merkel (I), habla con Passos Coelho en el fuerte de Sao Juliao, a las afueras de Lisboa, el 12 de noviembre de 2012. REUTERS/Jose Manuel Ribeiro

LISBOA (Reuters) - Angela Merkel se enfrentó a protestas dispersas el lunes en Lisboa, donde escenificó el respaldo alemán a las medidas de austeridad diseñadas por el Gobierno luso para cumplir las condiciones de su rescate financiero internacional, pero que los críticos temen que solo vayan a profundizar la recesión.

“La situación es difícil pero lo que está haciendo Portugal es para el futuro”, dijo la canciller en una rueda de prensa conjunta con el primer ministro Pedro Passos Coelho, que ha visto como la paciencia popular y el consenso político empezaron a flaquear en las últimas semanas.

“Esta visita es una oportunidad para conocer mejor el país y dar esperanza”, añadió.

Hablando en su nombre y en el de su homóloga conservadora Merkel, el mandatario portugués rechazó críticas como las de un importante periódico de negocios que acusó a la canciller de llevar a cabo “experimentos de Frankenstein” con la economía lusa, Passos Coelho insistió: “Creemos que esta es la única forma de avanzar”.

Aunque al menos uno de los pocos cientos de manifestantes en Lisboa portaba una pancarta que mostraba a Merkel con un bigote a lo Hitler y el lema “Nunca más”, no hubo hechos violentos y se registró un sentimiento antialemán mucho menor al vivido en Atenas en una visita hace un mes.

Alrededor de 300 manifestantes quemaron una efigie de Merkel fuera de una conferencia de negocios luso-germana, sosteniendo un cartel con las palabras “Muere Merkel” y las banderas de España, Portugal, Grecia e Italia de fondo.

Passos Coelho está ansioso por marcar diferencias entre Portugal y la endeudada Grecia. Se mostró contento porque Merkel y líderes empresariales alemanes alabasen a su país como modelo para el tipo de recortes de déficit y reformas económicas que ven como necesarias para restaurar la inversión, reactivar el crecimiento y pagar a los acreedores.

Mientras animó al Gobierno de Lisboa a seguir con su programa frente a la oposición, Merkel también espera que su visita tranquilice a los alemanes, que votarán el año que viene, de que los miles de millones que han prestado de mala gana están siendo bien utilizados.

“El programa se está cumpliendo por Portugal de forma excelente”, dijo la política en la fortaleza costera donde comió con Passos Coelho. “Siento un gran sentido de la determinación aquí en Portugal para superar esta fase difícil”.

PROTESTAS

Sin embargo, la paciencia de los portugueses ante las subidas de las tasas y el recorte del gasto impuesto por el programa de rescate de 78.000 millones de euros del año pasado, ha comenzado a acabarse mientras el país sigue en su peor recesión desde la década de los 70.

Para el miércoles hay prevista una huelga general contra la austeridad.

El sindicato CGTP, que organiza la protesta, encabezó otro acto contra Merkel y los prestamistas de Portugal - la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional - que el lunes iniciaron la revisión trimestral de su economía tras el rescate.

“Tenemos un Gobierno que no tiene mente propia, solo hace lo que Merkel le dice, lo que el Consejo Europeo decide”, dijo el responsable del CGTP, Armenio Carlos.

En su primera visita oficial a Portugal desde que accedió a la cancillería en 2005, Merkel estuvo fuertemente protegida, incluyendo francotiradores apostados en las almenas de la fortaleza, que no había sido visitada por ningún líder internacional desde que lo hiciera el fallecido mandatario libio Muamar al Gadafi.

Los vecinos de Lisboa se despertaron el lunes con una docena de estatuas públicas cubiertas por plásticos negros en señal de duelo, y los manifestantes también colocaron carteles que mostraban Passos Coelho, Merkel y al responsable del Banco Central Europeo, Mario Draghi, en un casino. En ellos podía leerse: “Nosotros pagamos, ellos juegan, los bancos ganan”.

El Gobierno portugués dejó claro que quiere que sus aliados europeos vayan más allá de las palabras bonitas para actúen para ayudar - en particular permitiendo al país que recorte algunas tasas a las inversiones corporativas que de otra forma podrían estar fuera de las normas comunitarias.

“Hemos hecho nuestra tarea con muchos sacrificios y mucha determinación”, dijo el ministro de Economía Alvaro Santos en una conferencia de negocios luso-germana en Lisboa. “Ahora es el momento de que Europa corresponda”.

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