5 de noviembre de 2012 / 12:32 / hace 5 años

El ex mayordomo del Papa no dejó que revisaran su ordenador

El ex mayordomo del papa Benedicto XVI, que ha sido encarcelado por robar y filtrar documentos papales, rechazó el lunes que los técnicos revisen el que fue su ordenador durante seis años antes de su arresto, según el tribunal. En la imagen, el ex mayordomo Paolo Gabriele (segundo por la izquierda) el 6 de octubre de 2012 en el tribunal vaticano.Osservatore Romano

CIUDAD DEL VATICANO (Reuters) - El ex mayordomo de Benedicto XVI, que ha sido condenado por robar y filtrar documentos papales, no dejó que los técnicos revisaran el que fue su ordenador durante seis años antes de su arresto, según se supo el lunes en el juicio a un segundo sospechoso del escándalo.

Los detalles se conocieron en la primera vista del proceso contra Claudio Sciarpelletti, experto informático que está acusado de ayudar e incitar al ex mayordomo papal Paolo Gabriele.

Las filtraciones derivaron en una de las mayores crisis del papado de Benedicto XVI, avergonzando al Vaticano en un momento difícil en el que intentaba dejar atrás una serie de escándalos de abusos a niños por parte de sacerdotes, y la mala gestión de su banco.

Gabriele fue condenado por robo con agravante en un juicio diferente el mes pasado, en el que fue sentenciado a 18 meses de cárcel por robar documentos considerados delicados y filtrarlos a los medios. Se guardó parte de esa información confidencial en su ordenador.

El condenado, uno de los más estrechos ayudantes del pontífice, admitió haber filtrado los documentos en lo que dijo era un intento de ayudar a desvelar la corrupción y "el mal" en la sede de una religión que cuenta con 1.200 millones de fieles.

El lunes salió de la celda del Vaticano donde cumple su condena para asistir al juicio durante unos minutos, pero después fue acompañado a la salida junto con otros testigos. Parecía tranquilo y sonreía, aunque no miró a Sciarpelletti.

Gianluca Benedetti, el abogado de Sciarpelletti, dijo que el ordenador del ex mayordomo había quedado "obsoleto" y era uno de los más antiguos del Vaticano, pero que se había negado a que el técnico, de 48 años, lo tocara.

Por lo tanto, afirmó, ambos no podían ser grandes amigos y mucho menos cómplices, dado que Gabriele ni siquiera se fiaba de él para que mirase su ordenador.

"¿Creen ustedes que mi cliente habría arriesgado un historial que incluía 20 años de leal servicio en el Vaticano para ayudar a alguien que ni siquiera era un gran amigo?", preguntó Benedetti al tribunal. El expediente laboral de Sciarpelletti fue admitido como prueba.

El acusado se mostró inquieto durante las dos horas de audiencia, a menudo frotándose las manos y mirando al suelo.

¿PEONES EN UN JUEGO MAYOR?

Muchos expertos en el Vaticano son escépticos con que Gabriele pudiera actuar solo, y sugieren que podría haberse visto obligado a cargar con la culpa para proteger a personas más importantes dentro de la Santa Sede. Los dos acusados, según estas fuentes, podrían ser peones en una lucha de poder.

Por su parte, las autoridades vaticanas dicen que el papel de Sciarpelletti en las filtraciones fue secundario y esperan que el juicio, que se celebra en la misma pequeña sala, sea más rápido que el del mayordomo, que duró sólo cuatro sesiones.

Tras las argumentaciones preliminares, el juicio a Sciarpelletti fue aplazado hasta el sábado para permitir que la defensa estudia las transcripciones del juicio a Gabriele.

Sciarpelletti pasó una noche en una cárcel del Vaticano el 25 de mayo, dos días después de la detención de Gabriele, cuando la policía registró la casa del ex mayordomo y encontró muchas copias de documentos papales, algunos de los cuales aludían a luchas internas en la corte papal y a corrupción en los niveles más altos de la Iglesia católica.

Cuando la Policía vaticana registró la mesa de Sciarpelletti en la Secretaría de Estado -núcleo de la administración de la ciudad estado- hallaron un sobre cerrado dirigido a Gabriele y marcado como "personal".

El sobre contenía documentación relacionada con un capítulo de un libro sobre corrupción e intrigas en el Vaticano escrito por el periodista italiano Gianluigi Nuzzi, que había recibido documentos confidenciales de Gabriele.

El abogado del técnico informático dijo el lunes al tribunal que ese registro se produjo después de que la policía vaticana recibiera una nota anónima de alguien en la Secretaría de Estado, diciendo que Sciapelletti y Gabriele aparecían juntos a menudo.

En cuatro sesiones de interrogatorios en mayo y junio, Sciarpelletti ofreció respuestas "titubeantes y contradictorias", según un documento judicial.

La noche de su arresto, el informático dijo que sólo tenía una "relación de trabajo" con Gabriele, pero más tarde indicó que eran amigos, que sus familias habían salido juntas y que sabía que la infancia de Gabriele había sido dura.

Sciarpelletti dijo en un principio que Gabriele le dio el sobre, pero después afirmó que se lo entregó otra persona en el Vaticano identificada sólo como "W" en los documentos del tribunal, para cambiar después su versión diciendo que se lo dio alguien identificado como "X".

No está claro si estas personas son clérigos o legos trabajando en el Vaticano.

Además de Gabriele, comparecerán como testigos el monseñor Carlo Polvani, superior de Sciarpelletti; el mayor William Kloter, subcomandante de la Guardia Suiza, y dos miembros de seguridad del Vaticano, incluyendo al comandante de la Policía, Domenico Giani.

Sciarpelletti se enfrenta a una pena de hasta un año de cárcel, pero se espera que reciba una multa o una sentencia leve.

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