El nacimiento del nuevo dracma sería doloroso y apresurado

domingo 20 de mayo de 2012 13:36 CEST
 

WASHINGTON (Reuters) - Si finalmente los políticos deciden que Grecia ha de abandonar el euro, la salida podría ser tan rápida que los billetes del "nuevo dracma" podrían no estar impresos a tiempo.

En principio, algunas de las consecuencias a largo plazo de que Atenas deje la moneda única no son desagradables. La zona euro ya no tendría que preocuparse más del que siempre ha sido su miembro más débil. Aunque el valor de una nueva moneda griega caería tan pronto fuera emitida, eso haría a la economía griega mucho más competitiva.

Pero los efectos a corto plazo serían brutales, tanto a nivel local como para la economía mundial. Una Grecia sin euro podría encontrarse en dificultades para importar alimentos y combustible, la vida diaria se reduciría a intercambio de bienes y servicios y el Gobierno se vería incapaz de pagar a los trabajadores con algo que quisieran aceptar.

"Sería el caos", dice Marios Efthymiopoulos, profesor visitante en el Centro Universitario Johns Hopkins para Estudios Internacionales Avanzados y presidente del grupo de expertos Global Strategy, con sede en Tesalónica.

"Los bancos se colapsarían y habría que nacionalizarlos. No se podría pagar nada excepto con cupones. Sólo hay una imprenta (de moneda) en Grecia. Está en el museo de Atenas y ya no funciona", añadió.

El coste de gestionar una salida de Grecia, lo que generaría turbulencias en los mercados globales y una presión financiera colosal sobre España e Italia, podría dejar pequeño el coste de mantener a Grecia con apoyo financiero. Pero dado que los países del norte de Europa - y sus electores - se están cansando de rescates, esa probabilidad claramente va incrementándose.

Los líderes mundiales del G-8 reunidos en Camp David este fin de semana volvieron a comprometerse con mantener a Grecia en la zona euro, subrayando las preocupaciones sobre los costes de una salida.

"Hay tantas cosas que no sabemos", dice Domenico Lombardi, especialista en economía mundial en la Brookings Institution. "Si Grecia sale del euro, tendrá que dejar también la UE", añadió, aunque algunos sugieren que los tratados pueden ser interpretados o modificados para que Grecia permanezca en el bloque.

Lombardi se pregunta con cuánta ayuda contaría Grecia: "¿Cuánto apoyo internacional hay? Probablemente no mucho. Es muy difícil saber qué podrían hacer en la práctica".   Continuación...

 
Si finalmente los políticos deciden que Grecia ha de abandonar el euro, la salida podría ser tan rápida que los billetes del "nuevo dracma" podrían no estar impresos a tiempo. En principio, algunas de las consecuencias a largo plazo de que Atenas deje la moneda única no son desagradables. La zona euro ya no tendría que preocuparse más del que siempre ha sido su miembro más débil. Aunque el valor de una nueva moneda griega caería tan pronto fuera emitida, eso haría a la economía griega mucho más competitiva. En la imagen, un dracma en una foto tomada en Atenas el 9 de mayo de 2012. REUTERS/Yiorgos Karahalis/Files