La Cañada Real, el tercer mundo al doblar la esquina
Por Emma Pinedo y Ben Harding
CAÑADA REAL GALIANA, Madrid (Reuters) - A unos 17 kilómetros del centro de Madrid, en pleno año 2009, se sitúa el mayor asentamiento ilegal de España donde conviven en condiciones infrahumanas miles de personas en el mayor punto de venta de droga de la ciudad sin que hasta hace poco ninguna administración hiciera nada para remediarlo.
La Cañada Real Galiana es una antigua ruta pecuaria entre La Rioja y Ciudad Real cuyos 14,2 kilómetros dentro de la Comunidad de Madrid han sido ocupados y construidos - con viviendas más o menos dignas - desde hace décadas por personas que no podían permitirse vivir en otro lugar. Actualmente unos 40.000 individuos viven allí.
Como el terreno era público, las diferentes administraciones se pasaban la responsabilidad de unas a otras y mientras los asentamientos continuaban creciendo sin control en zonas próximas a los núcleos urbanos de Coslada, Rivas-Vaciamadrid y los barrios madrileños de Vallecas y Vicálvaro.
La Cañada Real tiene sectores, como el de Coslada, que están bien urbanizados, cuyos habitantes sólo carecen de los documentos que acrediten la titularidad de sus viviendas, y otros como el situado al lado de la incineradora de Valdemingómez, totalmente degradados.
Al llegar a este último, el panorama es desolador: A ambos lados de la calzada polvorienta hay chabolas junto a chalets con piscinas de los clanes de la droga y un ir y venir continuo de vehículos, algunos de lujo. A la derecha, junto a un descampado lleno de jeringuillas y 'yonquis', se encuentra la iglesia de Santo Domingo de la Calzada, cuyo párroco y voluntarios intentan ayudar a la gente de la zona.
"El deterioro mayor se ha producido (...) en los último cinco o seis en relación con el tema de la droga", explicó a Reuters en una visita a la zona el párroco de Santo Domingo, Agustín Rodríguez.
"Aquí se fue quedando mucha gente atrapada que no tenía capacidad para irse a vivir a ningún otro lado. El problema después ha venido con el cierre de los poblados donde se vendía la droga. Se ha concentrado todo aquí", agregó el párroco, cuya iglesia tiene una cruz pintada por 'graffiteros' porque la que había de madera se la robaron para hacer fuego.
Rodríguez calcula, basándose en datos policiales publicados en medios de comunicación, que en la Cañada hay entre 40 y 60 puntos de venta de droga de los que entran y salen diariamente unas 250 personas. Esto supone unas 12.000 personas diarias. Continuación...

