El Gobierno italiano actuará con dureza contra ataques a gitanos
ROMA (Reuters) - El ministro italiano del Interior, Roberto Maroni, dijo el viernes que ha llegado el momento de intervenir "con firmeza" en el ámbito de la seguridad para "liberar a los ciudadanos del miedo" y evitar así que se repitan hechos como los ocurridos en Nápoles contra campamentos de gitanos.
"Ha llegado el momento de evitar con firmeza para evitar que la rabia prevalezca sobre las reglas de la convivencia civil y que se puedan repetir episodios de violencia injustificable como los que sin embargo han tenido lugar en Nápoles tras la horrible tentativa de secuestro de una recién nacida", dijo.
Residentes locales prendieron fuego esta semana a dos campamentos gitanos en la ciudad del sur de Nápoles - previamente evacuados por la policía - después de que una gitana de 17 años fuera acusada de intentar secuestrar un bebé.
En un discurso pronunciado ante el presidente de la República, Giorgio Napolitano centrado sobre "la emergencia en seguridad", el ministro de la Liga Norte - un partido con un duro discurso contra la inmigración - declaró que "el país espera respuestas inmediatas y eficaces, y pide a todas las fuerzas políticas de la mayoría y de la oposición que colaboren para solucionar el problema".
El Ministerio del Interior está ultimando el borrador de un decreto ley y de uno o más proyectos de ley sobre la lucha contra la delincuencia, que se estudiarán en el primer consejo de ministros del Gobierno de Silvio Berlusconi, que tendrá lugar el miércoles que viene en Nápoles, en un principio para tratar la crisis de las basuras.
Los planes del Gobierno podrían incluir la reinstauración de controles fronterizos - pese a que Italia es miembro del espacio Schengen de la Unión Europea, donde hay libre circulación de personas -, la conversión de la inmigración ilegal en un delito susceptible de cárcel, la aceleración de las deportaciones y la transformación de los centros de acogida en campos de detención.
El primer ministro rumano, Calin Tariceanu, advirtió de que el plan, que podría castigar la inmigración ilegal con hasta cuatro años de prisión, podría dar alas a actitudes xenófobas hacia sus ciudadanos, aunque Italia ha asegurado a Rumanía que sus ciudadanos no serán un objetivo.
Maroni manifestó que el proyecto preparará "instrumentos nuevos" para implicar a las administraciones locales "en la prevención de la criminalidad mediante el control del territorio".
Tras recordar que "no se trata de aprovecharse el miedo, sino de liberar a los ciudadanos del miedo", y se lamentó de que el presupuesto a disposición de las fuerzas del orden se ha reducido sustancialmente en los últimos dos años, cuando gobernó el centroizquierda.
"Esto es un motivo de gran preocupación y exige una intervención decidida e inmediata", subrayó.
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