Los trabajadores de Maracaná abandonan las obras y amenazan con una huelga

martes 19 de febrero de 2013 13:50 CET
 

RIO DE JANEIRO (Reuters) - Los trabajadores de la construcción del Maracaná abandonaron las obras el lunes y amenazaron con una huelga, poniendo más presión a los organizadores, que afrontan una carrera contra el reloj para que el estadio sea terminado a tiempo para el Mundial de fútbol del 2014.

Los trabajadores, que demandan una mejora en sus salarios, cupones de comida y seguros de salud privados para sus familias, detuvieron sus tareas por un día y amenazaron con una huelga desde la próxima semana.

El mítico estadio, sede de la final del Mundial de 1950, está siendo remodelado para la Copa Confederaciones de este año y la Copa del Mundo con un coste de unos 900 millones de reales (343 millones de euros).

La reapertura será el 2 de junio para un amistoso entre Brasil e Inglaterra y el 16 de junio será sede del primer partido oficial, entre México e Italia, por la Copa Confederaciones.

Las obras no cumplieron con la fecha límite original del 31 de diciembre y los trabajos progresan casi sin pausas, con tres turnos diarios.

"Fue una señal de alerta para las empresas de construcción", dijo Wagner Antunes Siqueira, director del sindicato de trabajadores de la industria pesada de Río de Janeiro.

"Vamos a esperar negociaciones el viernes. Si no hay acuerdo, habrá una asamblea ordinaria para votar por una huelga indefinida", agregó.

Cuatro de los seis estadios que serán usados en la Copa Confederaciones, vista como un ensayo para el Mundial, no están terminados. Las obras ya finalizaron en el Castelao de Fortaleza y en el Mineirao de Belo Horizonte.

El secretario general de la FIFA, Jerome Valcke, advirtió hace tres semanas que no habrá extensión a la nueva fecha límite del 15 de abril.

"Todos los estadios deben estar listos para ese momento", señaló.

 
Los trabajadores de la construcción del Maracaná abandonaron las obras el lunes y amenazaron con una huelga, poniendo más presión a los organizadores, que afrontan una carrera contra el reloj para que el estadio sea terminado a tiempo para el Mundial de fútbol del 2014. En la imagen, el estadio de Maracaná en Río, el 18 de febrero de 2013. REUTERS/Ricardo Moraes