11 de enero de 2013 / 13:02 / en 5 años

Murray se centra en ganar más torneos del grand slam

Conseguir un objetivo de toda una vida puede contentar a algunos jugadores pero también dañar su ambición. Sin embargo, nada podría estar más lejos del caso de Andy Murray. En la imagen, el tenista británico Andy Murray en una sesión de entrenamiento en el Abierto de Melbourne, el 11 de enero de 2013.Tim Wimborne

MELBOURNE, Australia (Reuters) - Conseguir un objetivo de toda una vida puede contentar a algunos jugadores pero también dañar su ambición. Sin embargo, nada podría estar más lejos del caso de Andy Murray.

La victoria del escocés en el Abierto de EEUU del pasado septiembre llegó tras su triunfo en los Juegos Olímpicos el mes anterior, y fue la realización de un sueño.

Pero con la nueva calma que trae el éxito, el tenista de 25 años está más decidido que nunca a sumar más títulos del grand slam a su historial, empezando por el Abierto de Australia, que comienza el lunes en Melbourne.

"El Abierto de EEUU y las Olimpiadas me motivaron mucho", dijo Murray a la prensa esta semana. "No fue una situación de 'Oh, ya está todo hecho'".

"Ha costado mucho tiempo llegar allí y ganar esta clase de torneos. Ahora conozco la sensación de ganarlos y merece la pena todo el trabajo que inviertes", aseguró.

"En el pasado había muchas preguntas. No era físicamente lo bastante fuerte. No era lo bastante fuerte mentalmente. No escuchaba a mis entrenadores. Estaba mimado", dijo.

"Fuera lo que fuera, nada de eso me preocupa ya. Sólo busco maneras de seguir mejorando", afirmó.

La próxima tarea comienza el lunes, cuando Murray aspira a convertirse en el primer hombre de la era de los torneos Abiertos en continuar su primera victoria en el grand slam ganando el siguiente torneo abierto.

Es una hazaña difícil: Pete Sampras, que ganó 14 en total, tardó 11 pruebas del grand slam en ganar su segundo título; mientras que Novak Djokovic, el hombre a quien derrotó Murray en Nueva York, esperó otros 12 para ganar el segundo.

Murray retomó las cosas donde las dejó en 2012 ganando su primer torneo del año en Brisbane, y llegará a Melbourne como segundo favorito al título por detrás de Djokovic.

En los últimos 12 meses, Murray se ha transformado, de ser el hombre cercano del tenis a un héroe nacional.

Cuando perdió ante Roger Federer la final de Wimbledon el verano pasado, su cuarta derrota en finales del grand slam, todo eran críticas.

Sus detractores afirmaron que había perdido su oportunidad, que al llegar a los 25 años su capacidad empezaba a menguar.

Pero cuando luchó por contener las lágrimas en un emotivo discurso de finalista en Wimbledon, el efecto fue poner al público de su parte, quizá más que si hubiera ganado.

Y cuando llegaron las Olimpiadas, en esa misma sede apenas unas semanas después, ofreció un inspirado tenis que derrotó a Djokovic en semifinales y luego a Federer en la final.

Después mantuvo la forma y la concentración en Nueva York, ganando a Djokovic y convirtiéndose en el primer hombre británico en ganar un título individual del grand slam en 76 años.

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