El Milan saldrá del campo si hay insultos racistas, dice Berlusconi

viernes 4 de enero de 2013 17:55 CET
 

ROMA (Reuters) - El AC Milan abandonará el terreno de juego cuando reciba insultos racistas, dijo el viernes presidente del club, Silvio Berlusconi, un día después de que el equipo se marchara de un amistoso.

"Admiro realmente el comportamiento de mi equipo y los comunicados realizados por los jugadores, el entrenador (Massimiliano) Allegri y mi hija (y directiva del Milan) Barbara", dijo Berlusconi.

"Puedo asegurar que en cualquier partido donde haya incidentes de este tipo el Milan abandonará el campo".

Los jugadores del Milan se marcharon el jueves a los 26 minutos en un amistoso contra el equipo de regional Pro Patria, después de que un pequeño sector de la grada imitara el sonido de un mono.

El ex primer ministro italiano y magnate de los medios de comunicación alabó a Kevin-Prince Boateng por el modo en el que el jugador se comportó después de no aceptar los insultos.

"Llamé a Kevin-Prince Boateng poco después y le felicité por su reacción ante el desgraciado episodio racista que tuvo lugar en el estadio del Pro Patria en Busto Arsizio", dijo.

El delantero ghanés Boateng pateo el balón hacia la grada, se quitó su camiseta y se marchó del campo seguido por sus compañero después de que él, Urby Emanuelson y Sulley Muntari recibieran los insultos racistas.

El incidente reavivó el debate en Italia sobre cómo las autoridades están actuando para combatir un problema de gran calado.

El alcalde de Busto Arsizio, la localidad que acoge al Pro Patria, donde tuvo lugar el incidente, dijo que su administración denunciaría a los seguidores responsables de los cánticos. La Policía local dijo que estaban preguntando a los seguidores para identificar a los culpables.   Continuación...

 
El AC Milan abandonará el terreno de juego cuando reciba insultos racistas, dijo el viernes presidente del club, Silvio Berlusconi, un día después de que el equipo se marchara de un amistoso. En la imagen de archivo, Berlusconi, en la estación de Milán el pasado 29 de diciembre. REUTERS/Paolo Bona