La violencia mancha la imagen como anfitrión del Mundial de Brasil

viernes 14 de diciembre de 2012 14:44 CET
 

RIO DE JANEIRO (Reuters) - En cuanto el árbitro da el pitido final le rodean la policía antidisturbios en el campo para evitar que jugadores, entrenadores e incluso periodistas se acerquen lo suficiente para hacerle preguntas o cuestionar su actuación.

Es una imagen recurrente en el fútbol brasileño y los antidisturbios siempre están presentes en los estadios, como la violencia que protagonizó el partido del miércoles por la noche, la final de la Copa Sudamericana en Sao Paulo, una de las ciudades que albergará el Mundial de 2014.

El modesto equipo argentino Tigre acusó a la policía y los responsables de seguridad de Sao Paulo de atacarles y apuntar con armas a sus jugadores en el vestuario en el descanso del partido donde iban perdiendo 2-0 ante el equipo local, y se negaron a jugar la segunda parte.

La primera mitad terminó en una trifulca en la que participaron numerosos jugadores y responsables de ambos equipos cuando abandonaban el campo y la policía también tuvo que lidiar con unos 60 aficionados de Sao Paulo que invadieron el campo para celebrar que el árbitro declaró ganador a su equipo.

"Por supuesto que no tenemos jurisdicción sobre este partido pero no es una buena imagen para Brasil y debe cambiar", dijo Ricardo Trade, consejero delegado del comité organizador del Mundial de Brasil.

"Ese tipo de imágenes de televisión no son buenas para nosotros, por supuesto que no las queremos", dijo durante una visita a los recintos del Mundial.

"También queremos cambiar otra imagen negativa, la de la policía militar en los estadios escoltando al árbitro y responsables fuera del campo. No es una imagen positiva".

"No tendremos esto en el Mundial. Asistentes normales escoltarán al árbitro y aunque habrá policía militar en el estadio no se verá... a menos que suceda algo con lo que tengamos que lidiar".

Una fuerte presencia policial en los estadios fue la respuesta del Gobierno a los hooligans en las gradas en la década de los 80 que sólo empeoró en los 90.   Continuación...

 
En cuanto el árbitro da el pitido final le rodean la policía antidisturbios en el campo para evitar que jugadores, entrenadores e incluso periodistas se acerquen lo suficiente para hacerle preguntas o cuestionar su actuación. Es una imagen recurrente en el fútbol brasileño y los antidisturbios siempre están presentes en los estadios, como la violencia que protagonizó el partido del miércoles por la noche, la final de la Copa Sudamericana en Sao Paulo, una de las ciudades que albergará el Mundial de 2014. En la imagen, un árbitro entra en el vestuario para hablar con los jugadores del Tigre argentino que se negaron a salir en la segunda parte tras alegar haber sido amenazados por la policía, el 12 de diciembre de 2012 en Sao Paulo. REUTERS/Nacho Doce