Casillas defiende a Mourinho tras los pitos del Bernabéu

miércoles 28 de noviembre de 2012 19:59 CET
 

MADRID (Reuters) - El capitán y guardameta del Real Madrid, Iker Casillas, apoyó a José Mourinho después de que el entrenador portugués recibiera los pitos de una parte de la afición del Bernabéu en el partido de Copa del Rey del martes.

La ruptura de un sector de la afición blanca con Mourinho, bajo presión después de que su equipo se quedara a 11 puntos del Barcelona, líder y eterno rival de los madrileños, se hizo evidente con la pitada que se desató en el Bernabéu cuanto otra parte de la grada comenzó a corear su nombre en el partido de vuelta de los octavos de final de Copa contra el Alcoyano, de Segunda División B, que el Madrid venció por un resultado agregado de 7-1.

"Hace un par de meses, los pitos eran aplausos cuando fuimos campeones de Liga", dijo Casillas en un acto promocional en Madrid el miércoles.

"En el fútbol no hay memoria. Hubo un equipo campeón de Liga con récord de puntos y récord de goles", añadió el internacional español.

"Queremos recordar los buenos momentos que hemos tenido hace poco tiempo en este proyecto, que viene de tiempo atrás y ha ido creciendo poco a poco.".

"Ganamos la Copa del Rey, la Liga y la Supercopa. Este equipo no quiere parar y quiere conseguir más cosas".

Mourinho tiene una oportunidad de ganarse a los exigentes aficionados del club en el derbi madrileño contra el Atlético de Madrid que tendrá lugar el sábado en el Bernabéu.

El Atleti, resurgido bajo el mando el entrenador argentino Diego Simeone, es segundo, tres puntos por detrás del Barça y ocho puntos por encima del Madrid, que es tercero.

"En el vestuario hay un cien por cien de confianza en Mourinho", dijo Casillas.   Continuación...

 
El capitán y guardameta del Real Madrid, Iker Casillas, apoyó a José Mourinho después de que el entrenador portugués recibiera los pitos de una parte de la afición del Bernabéu en el partido de Copa del Rey del martes. En la imagen, Casillas realiza una estirada para tratar de desviar un disparo en el Camp Nou el pasado 7 de octubre. REUTERS/Gustau Nacarino