La valentía recibe su premio en la Eurocopa

miércoles 27 de junio de 2012 15:32 CEST
 

MADRID (Reuters) - Salvo excepciones, el éxito en el fútbol está reservado para los valientes, para aquellos que en los momentos de dudas, de cuestionamientos o críticas son capaces de seguir fieles a sus convicciones, de mantenerse inflexibles en sus ideas y de no deshacer el camino andado.

La presencia de Alemania, España, Italia y Portugal en semifinales de la Eurocopa de fútbol es el premio a cuatro selecciones que pretenden imponer su estilo en cada uno de los partidos que disputan y supone una merecida recompensa para unos entrenadores que creen firmemente en la eficacia del método elegido y empleado.

Estos cuatro equipos desarrollan un fútbol y unas tácticas diferentes pero comparten un espíritu de juego y una ambición. No actúan en función del rival sino que dejan que sean los contrincantes de turno los que sufran quebraderos de cabeza para intentar contrarrestarlos. Las pequeñas modificaciones introducidas en algunos momentos, como una defensa de tres o de cuatro en el caso de Italia o el uso o no de un delantero centro nato en el combinado de Vicente del Bosque, no altera la filosofía básica del equipo, el objetivo marcado ni la forma de intentar alcanzarlo.

La cara opuesta de la moneda en este campeonato europeo fue la selección de Francia, conducida por Laurent Blanc, que a pesar de estar entre las favoritas para conseguir el título, no creyó lo suficiente en su estilo para aplicarlo en el partido de cuartos de final contra España, y así entregó el triunfo a su rival desde el vestuario. Francia dejó a Samir Nasri en el banquillo, colocó dos laterales defensivos por la derecha, dejó a Karim Benzema aislado en la delantera y forzó a Franck Ribery a jugar unos metros más atrás. Los galos esperaron cerca de su área sin disputar la pelota en la mitad de la cancha y permitieron que España tuviera posesiones largas, sin oposición. Francia se traicionó a sí misma y se restó posibilidades de ganar el partido. Finalmente, esa deslealtad con su juego recibió el justo castigo de la derrota.

Alemanes, españoles, italianos y portugueses tienen una idea de juego similar y pretenden ganar sus encuentros desde la posesión de la pelota, más o menos vertical y más o menos rápida, pero siempre con el propósito de que prevalezca su fútbol por encima de lo que ofrezca el rival. Los cuatro equipos se parecen en la presencia de una figura destacada que enlaza el mediocampo con la delantera, unos auténticos "cerebros" que dirigen las maniobras de ataque y dan fluidez al movimiento de la pelota.

Mesut Ozil en Alemania, Andrés Iniesta en España, Andrea Pirlo en Italia y Joao Moutinho en Portugal son almas gemelas y la clase de futbolista que la mayoría de las selecciones eliminadas carecen. Pero en estos equipos no todo se centra en la capacidad de un solo hombre. Ellos son los abanderados de una idea de la que ellos mismos se benefician y que pretende marcar una superioridad basada en el control, en la posesión y en la acumulación de ocasiones de gol.

Las selecciones que despreciaron la pelota, que pretendieron ganar sin tenerla, las que especularon con algún acierto propio puntual y algún error ajeno, como Inglaterra, quedaron por el camino; las que no fueron capaces de mantenerse fieles a la receta habitual y cedieron la iniciativa, como Francia y Croacia, fueron eliminadas; las que no supieron actuar como equipo y abusaron del individualismo, como Holanda, ya están en casa.

Los combinados que iniciaron un proyecto hace años, que han sido capaces de respetarlo, los que cuentan con entrenadores fuertes y fieles a sus principios y los que apostaron por intentar ganar en vez de no perder jugarán, merecidamente, las semi finales y uno será campeón.

/Por Carlos Castellanos Tiscornia/

 
Salvo excepciones, el éxito en el fútbol está reservado para los valientes, para aquellos que en los momentos de dudas, de cuestionamientos o críticas son capaces de seguir fieles a sus convicciones, de mantenerse inflexibles en sus ideas y de no deshacer el camino andado. En la imagen del 23 de junio, Xabi Alonso (2º por la izq.) celebra su segundo gol contra Francia con sus compañeros Fernando Torres (izq.), Pedrito y Xavi Hernández (dcha.) durante el partido de cuartos de final disputado en el estadio Donbass Arena de la ciudad ucraniana de Donetsk. REUTERS/Vasily Fedosenko