Del desliz a la gloria, el alcalde de Londres juega al despiste

lunes 9 de abril de 2012 17:44 CEST
 

LONDRES (Reuters) - Boris Johnson es único en su clase: un conservador que ha convertido la excentricidad de la clase alta inglesa en un activo político, en un país en el que ser pijo es una desventaja electoral.

Reconocible al instante por su despeinado cabello rubio, el alcalde de Londres ha perfeccionado una marca personal basada en el talento cómico y un estilo afable y caótico que oculta un núcleo duro de ambición y confianza en sí mismo.

El poder de su marca es tal que su nombre ha entrado en el vocabulario nacional. El servicio de bicicletas de alquiler que lanzó en Londres se conoce como "bicis de Boris" y su apoyo a la construcción de un nuevo aeropuerto en el estuario del Támesis llevó a una idea apodada de inmediato "isla Boris".

Su poder mediático se ha hecho evidente en su campaña por la reelección, en la que atrae votantes que quieren hacerse fotos con él tanto en el acomodado barrio de Putney, en el oeste de Londres, como en la obrera Tower Hamlets, al este, o en el suburbio de Harrow, en el noroeste.

Aunque a mucha gente le cae bien, su imagen de hombre privilegiado no seduce a todos.

En 2008 fue elegido alcalde de Londres, y si en las elecciones del 3 de mayo logra un segundo mandato, los Juegos Olímpicos serán un escenario mundial para su talento natural para el espectáculo, con un humor que le ha ayudado a superar deslices y escándalos que habrían acabado con muchas carreras.

"ELVIS EN MARTE"

Alexander Boris de Pfeffel Johnson, por dar su nombre completo, coincidió con el primer ministro británico, David Cameron, en Eton, una de las escuelas privadas más exclusivas de Reino Unido, y en Oxford.

La conexión y supuesta rivalidad entre ambos ha sido objeto de escrutinio durante años en los círculos políticos, donde hay una especulación eterna sobre si Johnson querría suceder a Cameron en el puesto.   Continuación...

 
Boris Johnson es único en su clase: un conservador que ha convertido la excentricidad de la clase alta inglesa en un activo político, en un país en el que ser pijo es una desventaja electoral. Imagen de Johnson posando en el exterior del The Strafford Friendship Club estando de campaña electoral en Isle of Dogs, en el este de Londres. Los comicios en la capital británica son el 3 de mayo. REUTERS/Ki Price