ENFOQUE- Ganadores y páramos: el legado económico del Muro
Por Paul Carrel
WEIMAR, Alemania, 7 nov (Reuters) - El empresario Ulrich Weitz se inclina hacia delante y dibuja un gráfico que muestra cómo la facturación de su compañía se ha multiplicado por 10 en los últimos 15 años.
"Acabaremos este año con beneficios", dice en su oficina, en la histórica ciudad de Weimar, en el este de Alemania, donde tiene una foto que evoca la caída del Muro de Berlín.
El negocio de Weitz es una historia de éxito - una dentro del grupo de compañías tecnológicas en el este cuyo crecimiento desde la reunificación en 1990 ha ayudado a que la región reduzca la distancia con el oeste.
Veinte años después de la caída del Muro, parte de la economía oriental se ha desprendido del lastre del pasado comunista, gracias al billón de euros otorgado en transferencias públicas desde la parte occidental que ha contribuido a llevar a cabo una reestructuración completa.
La productividad casi se ha duplicado desde 1991 y la producción per cápita alcanzó el año pasado un 69 por ciento del nivel de Alemania occidental, desde el 33 por ciento que representaba en 1991.
Pero los cambios han tenido un precio. Mientras que la República Democrática Alemana (RDA) se jactaba de conseguir el pleno empleo, vastas franjas del este sufren altas tasas de desempleo persistentes, de un 11,8 por ciento. En el oeste son del 6,6 por ciento.
Muchas de las fábricas contaminantes del sur, tan adoradas por los propagandistas comunistas, han cerrado. El aire es más limpio pero los trabajos tradicionales se han evaporado para siempre.
Muchos jóvenes están abandonando la región, lo que implica que las compañías afrontarán una escasez de mano de obra cualificada en los próximos años. La población del este ha descendido en unos dos millones de personas desde 1990. Continuación...

