Rota la negociación sobre el presupuesto belga, tensa la coalición de gobierno

martes 11 de octubre de 2016 10:37 CEST
 

BRUSELAS, 11 oct (Reuters) - Las conversaciones sobre el próximo presupuesto de Bélgica se rompieron a primera hora del martes, obligando al primer ministro, Charles Michel, a aplazar su discurso anual ante el parlamento y tensando su coalición de centroderecha.

La negociación fracasó cuando uno de los cuatro partidos que componen el gobierno de Michel, los democristianos flamencos, demandaron la introducción de un impuesto a las plusvalías al que se oponen el resto de formaciones.

El gobierno federal había esbozado ahorros presupuestarios de 3.000 millones de euros principalmente recortando pensiones y gasto sanitario.

Los democristianos están bajo presión de su propio sindicato, que demanda un giro más a la izquierda e introducir impuestos que se considera perjudican a los ricos. Otros partidos temen que un impuesto a las plusvalías podría mermar la inversión.

Se prevé que el gobierno federal belga, que lleva años intentado elaborar un presupuesto equilibrado, cierre el año con un déficit de alrededor del 2,8 por ciento, justo por debajo del límite del 3 por ciento que establece la Comisión Europea.

Las dificultades belgas subrayan los problemas que sufren otros países de la zona euro donde los gobiernos tienen que lograr un equilibrio entre el rigor presupuestario de la Comisión Europea y las demandas de los votantes, cada vez más irritados por años de medidas de austeridad.

A finales de septiembre, decenas de miles de trabajadores belgas se manifestaron por las calles de Bruselas para protestar contra el Gobierno de Michel.

En agosto, la Comisión advirtió a España y Portugal de que "adoptasen medidas efectivas" para reducir sus déficits, aunque no llegó a imponer multas.

Aunque la preocupación por el alto nivel de deuda soberana belga, por encima de su PIB anual, disparó en el pasado la rentabilidad de sus bonos, el entorno de bajos tipos de interés ha permitido al país recibir intereses, en vez de pagarlos, por bonos con vencimiento hasta ocho años. (Información de Robert-Jan Bartunek; Traducido por Emma Pinedo)