27 de noviembre de 2015 / 16:43 / hace 2 años

Las empresas alemanas se ponen creativas para atajar las emisiones de CO2

* Crece la presión sobre empresas del principal fabricante de Europa

* Acerera Thyssenkrupp busca innovar para sobrevivir

* Entre las ideas hay filtros de microorganismos

Por Ludwig Burger

FRÁNCFORT, 27 nov (Reuters) - Filtrar el dióxido de carbono (CO2) mediante baños de espuma infestados de microbios es sólo una de las ideas desarrolladas por las principales empresas industriales alemanas mientras afrontan una creciente presión para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero.

Mientras los líderes mundiales se preparan para la cumbre sobre el clima en París, empresas como Thyssenkrupp o la filial de plásticos de Bayer, Covestro, perciben tanto una amenaza como una oportunidad.

La amenaza es que los mayores castigos europeos por las emisiones forzarán a las empresas a relocalizarse en lugares con normas menos estrictas. Eso preocupa a algunos en Alemania, que emite más CO2 que cualquier otro país europeo y cuya economía depende en mayor medida de las manufacturas que la de sus vecinos o Estados Unidos.

La oportunidad supone poder emplear tecnología para convertir los gases en sustancias útiles, lo que haría a las empresas alemanas pioneras en la protección ambiental.

El grupo de acero y tecnología Thyssenkrupp ha creado un consorcio para procesar gases de desecho que contienen CO2 en sus fábricas y convertirlo en productos como amoniaco para fertilizantes o metanol, que sirve como base de varios productos químicos.

El consorcio denominado Carbon2Chem, que comprende a E.ON , Akzo Nobel, Linde y Evonik , lleva 15 años de trabajo de desarrollo, pero su concepto de reactor químico tiene una gran trascendencia.

Los fabricantes de hierro y acero representan el 6,7 por ciento de las emisiones globales de CO2, casi en su totalidad a través de los gases de las fábricas de acero.

Bajo este esquema, la energía adicional que se necesita en el proceso provendría del hidrógeno generado en momentos de exceso de oferta de energía eólica y solar.

"Los productos químicos básicos se derivan principalmente de petróleo y gas en estos días", dijo el director de Tecnología de Thyssen, Reinhold Achatz.

"Ahí es exactamente donde el gas de acería intervendría tras el lanzamiento exitosos de Carbon2Chem. Estaríamos reutilizando materias primas que ya se utilizaron en la producción de acero", dijo.

Otros, como la no cotizada Brain Biotech, están aprovechando el poder de la biología, metiendo los gases de combustión en un baño de burbujas lleno de bacterias.

Brain, que lleva a cabo investigaciones en empresas químicas, cosméticas y de alimentación, está realizando ingeniería genética con microbios para que metabolicen el CO2 en ácido succínico, una materia prima versátil cuyos usos incluyen poliésteres y aditivos alimentarios.

En otros lugares de Europa, el grupo petrolero español Repsol y su rival Shell también prestan atención a la biología en proyectos separados, tratando de impulsar el crecimiento de los cultivos energéticos para biocombustibles al canalizar el CO2 de los gases de refinería en invernaderos.

Si bien la mayoría de estos sistemas se basan en parte en la financiación del sector público, las empresas dicen que su disposición a gastar millones en proyectos climáticos dependerá de mantener la competitividad a medida que se impongan más gravámenes relacionados con la energía.

"DANOS UNA OPORTUNIDAD"

Thyssenkrupp, frente a la fuerte competencia de sus rivales chinos, dice que los altos precios de los derechos de emisión de carbono arrojaban una sombra sobre toda la industria siderúrgica europea y que sus fábricas de acero ya están alcanzando los límites de la eficiencia energética.

Con sus socios, planea invertir 1.000 millones de euros en un reactor químico si su prueba piloto tiene éxito.

"Los políticos tienen que darnos la oportunidad de que haya una industria de acero en Alemania en el año 2030 de modo que podamos poner en práctica este proyecto", dijo Achatz.

La preocupación es compartida en los consejos de las empresas industriales: que los esfuerzos de Berlín para encabezar la lucha contra el efecto invernadero sólo conlleve que las operaciones intensivas en energía se vayan a centros menos regulados en el extranjero.

Después de que el G7 se comprometiera en junio a abandonar los combustibles fósiles para el final del siglo, consejero delegado del grupo petroquímico BASF bromeó: "Usted también tiene que dejar de respirar, porque todos estamos emitiendo CO2".

Más allá de la retórica, los enfoques creativos se multiplican. Covestro, de Bayer, planea poner una línea de producción de espuma de poliuretano en funcionamiento el próximo año que reemplazará algunos de los materiales petroquímicos de su producción por CO2.

Covestro está tratando de aplicar el concepto, que depende de que unos catalizadores químicos hagan a las moléculas de CO2 recombinarse en algo útil, a otras líneas de producción.

Repsol está trabajando en un proyecto de polímeros, denominado Neospol, que se basa en principios similares. (Información adicional de Rodrigo de Miguel en Madrid y Georgina Prodhan en Fráncfort,; editada por Mark Trevelyan)

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