FMI ve riesgos en China, insta a Pekín a que libere el yuan

martes 6 de octubre de 2015 16:28 CEST
 

PEKÍN, 6 oct (Reuters) - Los dirigentes de China deben seguir adelante con las reformas estructurales para situar a la segunda mayor economía del mundo en una base más sostenible, aunque es probable que el crecimiento disminuya más, hasta el 6,3 por ciento, en 2016, dijo el martes el Fondo Monetario Internacional.

El FMI prevé que el crecimiento de China se desacelere a un 6,8 por ciento este año desde el 7,3 por ciento en 2014, y se debilite aún más en 2016, manteniendo sus previsiones existentes.

"Es probable que sea necesario un moderado apoyo adicional (de estímulo) para asegurar que el crecimiento no caiga bruscamente, pero será crítico que haya más progreso en la aplicación de reformas estructurales para que el consumo privado compensar la ralentización de las inversiones", dijo el FMI en su informe sobre perspectivas mundiales.

El Gobierno chino ha intensificado progresivamente sus medidas de apoyo político, incluyendo un recorte de los tipos de interés y un aumento del gasto fiscal, en un intento por frenar la desaceleración de la economía, que va camino de crecer a su ritmo más débil en un cuarto de siglo.

El Gobierno apunta a un crecimiento de alrededor del 7 por ciento en 2015, aunque algunos economistas creen que los niveles actuales podrían ser ya mucho más débiles.

Pekín se enfrenta al difícil malabarismo de evitar una brusca contracción al tiempo que reduce las vulnerabilidades de un excesivo apalancamiento y fortalece el papel de las fuerzas de mercado de la economía, según el FMI.

El boom del crédito y la inversión, avivado por el paquete de estímulo masivo que Pekín implementó durante el apogeo de la crisis financiera mundial se tradujo en un fuerte endeudamiento de los gobiernos locales y un exceso de capacidad industrial generalizado.

En su informe, el FMI reiteró su llamamiento a China para que deje que el yuan cotice libremente en los mercados, tras la inesperada devaluación del yuan en agosto.

"Un tipo de cambio flotante potenciará la autonomía de la política monetaria y ayudará a la economía a ajustarse ante shocks externos, mientras China se integra más en la economía los mercados financieros mundiales", dijo. (Información de Kevin Yao; traducción de Kim Coghill)