La Cámara de Representantes de EEUU aprueba por escaso margen ley de gastos

viernes 12 de diciembre de 2014 08:03 CET
 

Por David Lawder y Richard Cowan

WASHINGTON, 11 dic (Reuters) - La Cámara de Representantes de Estados Unidos evitó el jueves un cierre del Gobierno al aprobar por escaso margen una ley de gastos de 1,1 billones de dólares pese a las objeciones demócratas a unas controvertidas partidas financieras.

La votación se produjo tras un largo día de discordia en el Capitolio que subrayó la débil unidad de los demócratas y produjo una incómoda alianza entre el presidente Barack Obama y el presidente de la Cámara baja, el republicano John Boehner, enemigos en batallas por el presupuesto en el pasado.

La votación de la medida se retrasó durante horas después de que los demócratas se rebelaran contra unas disposiciones para revertir parte de la ley de reforma financiera Dodd-Frank y permitir así mayores donaciones de dinero a las campañas políticas.

Por otra parte, los republicanos del ala más conservadora de su partido cuestionaron que la medida no bloqueaba los fondos para un orden de reforma inmigratoria de Obama.

Los demócratas dijeron que los líderes republicanos, que exhibieron su fortaleza política después de unas sólidas victorias en unas elecciones que les dieron el control de ambas cámaras del Congreso a partir del próximo año, fueron muy lejos al tratar de revertir la ley Dodd-Frank.

"Tenemos suficientes votos para mostrarles que nunca hagan esto otra vez", dijo la líder de los demócratas de la Cámara baja, Nancy Pelosi, a los miembros de su partido, a puerta cerrada, según una fuente que se encontraba presente.

Algunos demócratas también exigieron la eliminación de una disposición que permite un fuerte incremento de las contribuciones individuales a los partidos políticos nacionales para las elecciones federales, potencialmente hasta 777.600 dólares al año.

El debate afrontó a Obama contra Pelosi, uno de sus aliados más fieles en el Congreso, cuando el mandatario emprendió una campaña de última hora para convencer a los demócratas de que dejaran a un lado sus objeciones, argumentando que si no lo hacían el partido obtendría un acuerdo de gasto peor el año que viene bajo el control de los republicanos.   Continuación...